viernes, 21 de julio de 2017

MISERICORDIA QUIERO


"Por aquel tiempo, Jesús caminaba un sábado entre los sembrados. Sus discípulos sintieron hambre y comenzaron a arrancar espigas y a comer los granos. Los fariseos, al verlo, dijeron a Jesús:
– Mira, tus discípulos hacen algo que no está permitido en sábado.
Él les contestó:
– ¿No habéis leído lo que hizo David en una ocasión en que él y sus compañeros tuvieron hambre? Entró en la casa de Dios y comió los panes consagrados, que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes. ¿O no habéis leído en la ley de Moisés que los sacerdotes en el templo no cometen pecado por trabajar los sábados? Pues os digo que aquí hay algo más importante que el templo. Vosotros no habéis entendido qué significan estas palabras de la Escritura: ‘Quiero que seáis compasivos, y no que me ofrezcáis sacrificios.’ Si lo hubierais entendido, no condenaríais a quienes no han cometido falta alguna. Pues bien, el Hijo del hombre tiene autoridad sobre el sábado."

En el mundo de la religión, desde siempre, se da más importancia a las normas, los preceptos, los detalles, que a lo fundamental. Creemos que somos religiosos, porque rezamos mucho, hacemos muchas ceremonias, hacemos ayuno y penitencia, y, sin embargo, olvidamos lo fundamental: la misericordia. El verdadero sentido de la palabra misericordia: entregar el corazón, poner el corazón. 
No es extraño que la gente se aparte de la Fe, cuando ve a personas que hacen gala de ser religiosas, porque asisten a misa, van a procesiones, se confiesan religiosas y sin embargo son corruptas, injustas con los demás y abusan de la gente sencilla.
Jesús ya nos lo advirtió. La verdadera Fe es amar al prójimo, es la misericordia. Lo demás, puede ser mera hipocresía.    

jueves, 20 de julio de 2017

EL YUGO LIGERO


"Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os haré descansar. Aceptad el yugo que os impongo, y aprended de mí, que soy paciente y de corazón humilde; así encontraréis descanso. Porque el yugo y la carga que yo os impongo son ligeros."

Jesús se dirige a todos aquellos que oprime nuestra sociedad. A todos aquellos que se sienten cansados de la vida, agobiados por os problemas. A los olvidados por todos. Los que duermen en la calle, los inmigrante a la deriva, los sin papeles, los desahuciados, las que venden su cuerpo para poder sobrevivir, los enfermos que nadie cura... Él es su refugio.
Jesús sólo nos impone una cosa, su yugo. Es decir, pide que carguemos, como Él lo hizo, con el sufrimiento de los demás. El día que empecemos a hacerlo, veremos que nos sentimos más ligeros, porque en ese momento nuestra vida tendrá su verdadero sentido. El sentido del Amor en el que todos debemos descansar. 

miércoles, 19 de julio de 2017

CONOCER A DIOS


"Por aquel tiempo, Jesús dijo:
- Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has mostrado a los sencillos las cosas que ocultaste a los sabios y entendidos. Sí, Padre, porque así lo has querido.
Mi Padre me ha entregado todas las cosas. Nadie conoce realmente al Hijo, sino el Padre; y nadie conoce realmente al Padre, sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo quiera darlo a conocer."

Jesús nos dice, que el único camino para conocer al Padre, pasa por conocerle a Él.
A Dios no podemos llegar si no es a través de su Encarnación: Jesús. Por eso sólo llegan a Él los sencillos, los que tienen ojos humildes para saberlo encontrar en los pobres, los hambrientos, los que sufren...
El intelectual, el que cree saber, hace mil razonamientos y no llega a encontrar a Dios.
Jesús nos mostró dónde encontrarlo: en los pequeños, en todas partes. Pero hay que tener la mirada pura de los sencillos, de los niños, para saberlo ver.

martes, 18 de julio de 2017

NUESTRA RESPONSABILIDAD


"Entonces comenzó Jesús a reprender a los pueblos donde había hecho la mayor parte de sus milagros, porque la gente no se había convertido a Dios. Decía Jesús:
- ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho entre vosotras, ya hace tiempo que su gente se habría convertido a Dios, cubierta de ropas ásperas y de ceniza.  Por eso os digo que, en el día del juicio, vuestro castigo será más duro que el de la gente de Tiro y Sidón. Y tú, Cafarnaún, ¿crees que van a levantarte hasta el cielo? ¿Hasta lo más hondo del abismo serás arrojada! Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, esa ciudad habría permanecido hasta el día de hoy. Por eso te digo que, en el día del juicio, tu castigo será más duro que el de los habitantes de la región de Sodoma."

Dejando de lado las discusiones de los exégetas, de que si estas amenazas las pronunció Jesús así o no, hay un mensaje muy claro: Los que hemos tenido la suerte de ser bendecidos por la Fe, Los que vivimos en un país "cristiano", los que pertenecemos a una Congregación Religiosa, somos mucho más responsables de nuestros actos, que los que han vivido alejados de una ambiente de Fe.
La misión que Jesús nos ha encomendado es clara. Él nos dio ejemplo curando enfermos, ayudando a andar, a ver...Nosotros, ante los problemas de la sociedad, quizá miramos hacia otro lado. Nos refugiamos en prácticas, ritos y oraciones, mientras olvidamos dónde está realmente Jesús: en el que tiene hambre, el que está desnudo, el que ha de huir de su patria, el perseguido...Es ahí donde está nuestra misión. Ese es nuestro lugar. 



lunes, 17 de julio de 2017

SIGNO DE CONTRADICCIÓN


"No penséis que yo he venido a traer paz al mundo: no he venido a traer paz, sino guerra.  He venido a causar discordia: a poner al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra; de modo que los enemigos de uno serán sus propios familiares.
El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí;  y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que trate de salvar su vida, la perderá; en cambio, el que pierda su vida por causa mía, la salvará.
El que os recibe a vosotros, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. El que recibe a un profeta por ser profeta, recibirá la recompensa que merece un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, recibirá la recompensa que merece un justo. Y cualquiera que dé aunque solo sea un vaso de agua fresca al más humilde de mis discípulos por ser mi discípulo, os aseguro que no quedará sin recompensa.
Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y anunciar el mensaje en los pueblos de aquella región."

Ya dijimos no hace mucho, que Jesús, lo que nos está pidiendo, es que debemos amarle por encima de todas las cosas.
Jesús es consciente de que será un signo de contradicción; porque no hay otro camino, o estamos con Él o contra Él. Es decir, hay dos formas de vivir: pensando sólo en nuestro provecho, de forma egoísta, o vivir entregado a los demás, repartiendo amor.
Jesús quiere que la tierra arda. El fuego que Jesús quiere encender, no es otro que el fuego del amor. Amar al prójimo es amarle a Él, es amar a Dios. Ese es el mensaje de Jesús.

domingo, 16 de julio de 2017

SEMBRADORES


"Aquel mismo día salió Jesús de casa y fue a sentarse a la orilla del lago. Como se reunió mucha gente, subió Jesús en una barca y se sentó, mientras la gente se quedaba en la orilla. Y se puso a hablarles de muchas cosas por medio de parábolas. Les dijo:
- Un sembrador salió a sembrar. Y al sembrar, una parte de la semilla cayó en el camino, y llegaron las aves y se la comieron. Otra parte cayó entre las piedras, donde no había mucha tierra; aquella semilla brotó pronto, porque la tierra no era profunda; pero el sol, al salir, la quemó, y como no tenía raíz, se secó. Otra parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron. Pero otra parte cayó en buena tierra y dio una buena cosecha: unas espigas dieron cien granos por semilla, otras dieron sesenta y otras treinta. Los que tienen oídos, oigan.
Los discípulos se acercaron a Jesús, y le preguntaron por qué hablaba a la gente por medio de parábolas. Jesús les contestó:
- A vosotros, Dios os da a conocer los secretos de su reino; pero a ellos no. Pues al que tiene, se le dará más y tendrá de sobra; pero al que no tiene, hasta lo que tiene se le quitará. Por eso les hablo por medio de parábolas; porque ellos miran, pero no ven; escuchan, pero no oyen ni entienden. En ellos se cumple lo que dijo el profeta Isaías:
‘Por mucho que escuchéis, no entenderéis;
por mucho que miréis, no veréis.
Pues la mente de este pueblo está embotada:
son duros de oído
y han cerrado sus ojos,
para no ver ni oir,
para no entender ni volverse a mí
y que yo los sane.’
Pero dichosos vosotros, porque tenéis ojos que ven y oídos que oyen. Os aseguro que muchos profetas y gente buena desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; desearon oir lo que vosotros oís, y no lo oyeron.
Oíd, pues, lo que significa la parábola del sembrador: Los que oyen el mensaje del reino y no lo entienden, son como la semilla que cayó en el camino; viene el maligno y les quita el mensaje sembrado en su corazón. La semilla que cayó entre las piedras representa a los que oyen el mensaje y al pronto lo reciben con gusto, pero, como no tienen raíces, no pueden permanecer firmes: cuando por causa del mensaje sufren pruebas o persecución, fracasan en su fe. La semilla sembrada entre espinos representa a los que oyen el mensaje, pero los negocios de este mundo les preocupan demasiado y el amor a las riquezas los engaña: todo eso ahoga el mensaje y no le deja dar fruto en ellos. Pero la semilla sembrada en buena tierra representa a los que oyen el mensaje y lo entienden, y dan una buena cosecha: son como las espigas que dieron cien, sesenta o treinta granos por semilla."

El evangelio de hoy nos presenta a Dios como un sembrador que siembra con generosidad. No busca un lugar privilegiado. Siembra en todas parte, incluso allí donde la lógica nos dice que la semilla no puede crecer.
Dios espera pacientemente que la semilla arraigue, crezca y dé fruto.
Nuestra primera obligación es escuchar esa Palabra, meditarla, hacer que arraigue en nosotros y pueda crecer y dar fruto.
Esto nos convierte también a nosotros en sembradores; porque si damos fruto, en el interior de ese fruto, están las semillas, que después también fructificarán.
La prueba de que la Palabra ha enraizado en nosotros, es que producimos frutos. La Palabra de Dios es Jesús.
Si Jesús está en nuestro corazón, debemos transmitirlo a los demás hombres.
La Palabra curaba, expulsaba demonios, consolaba, perdonaba...Estos son también los frutos que debemos transmitir. De sembrados debemos convertirnos en sembradores.





sábado, 15 de julio de 2017

NO TENGÁIS MIEDO


"Ningún discípulo es más que su maestro y ningún criado es más que su amo. El discípulo debe conformarse con llegar a ser como su maestro, y el criado, como su amo. Si al jefe de la casa llaman Beelzebú, ¿cómo llamarán a los miembros de su familia?
No tengáis, pues, miedo a la gente. Porque nada hay secreto que no llegue a descubrirse ni nada oculto que no llegue a conocerse. Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz del día; lo que os digo en secreto, proclamadlo desde las azoteas de las casas. No tengáis miedo a quienes pueden matar el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a aquel que puede destruir el cuerpo y el alma en el infierno.
¿No se venden dos pajarillos por una pequeña moneda? Sin embargo, ni uno de ellos cae a tierra sin que vuestro Padre lo permita. En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de la cabeza los tenéis contados uno por uno. Así que no tengáis miedo: vosotros valéis más que muchos pajarillos.
Si alguien se declara a favor mío delante de los hombres, también yo me declararé a favor suyo delante de mi Padre que está en el cielo; pero al que me niegue delante de los hombres, también yo le negaré delante de mi Padre que está en el cielo."

Jesús nos insiste en que no debemos tener miedo. Y la razón es muy clara: Él está con nosotros.
El miedo nos hace ser cobardes. La cobardía nos impide cumplir nuestra misión. El miedo ha hecho que demasiadas veces los cristianos no hayamos sido sincero a lo largo de la historia. Hemos buscado la tranquilidad, la paz que dan el poder. Y hemos utilizado el miedo para dominar a los demás.
No es el poder el que vencerá nuestro miedo, sino la confianza en Jesús. La verdad triunfará y toda mentira quedará al descubierto. Jesús es nuestro valedor. 
En nuestra vida podemos pasar momentos difíciles, de oscuridad. No sabemos qué hacer. No sabemos qué será de nosotros. Es en esos momentos, cuando debemos recordar que valemos más que los pajarillos, porque, si lo confesamos, Él es nuestro hermano. Él nunca nos abandona.