lunes, 22 de enero de 2018

EXPULSAR EL MAL


"También los maestros de la ley que habían llegado de Jerusalén decían:
- Beelzebú, el propio jefe de los demonios, es quien ha dado a este hombre poder para expulsarlos. 
Jesús los llamó y les puso un ejemplo, diciendo:
- ¿Cómo puede Satanás expulsar al propio Satanás? Un país dividido en bandos enemigos no puede mantenerse, y una casa dividida no puede mantenerse. Pues bien, si Satanás se divide y se levanta contra sí mismo, no podrá mantenerse: habrá llegado su fin. Nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y robarle sus bienes, si antes no lo ata. Solamente así podrá robárselos.  Os aseguro que Dios perdonará a los hombres todos los pecados y todo lo malo que digan; pero el que ofenda con sus palabras al Espíritu Santo no tendrá perdón, sino que será culpable para siempre. 
Esto lo dijo Jesús porque afirmaban que tenía un espíritu impuro."

El otro día vimos cómo acusaban de loco a Jesús. Hoy, los maestros de la ley, como no pueden expulsar los demonios, luchar contra el mal, como hace Él, lo acusan de hacerlo en nombre del demonio. Jesús no contraataca insultándolos, sino mostrándoles su incoherencia.
" Continúa la incomprensión y calumnia hacia Jesús, ahora por los que poseían el conocimiento de la Ley, que al no poder negar los hechos contundentes de Jesús, lo califican como un agente de satanás. Jesús debe defenderse porque esa acusación, si era apoyada por el pueblo, le ocasionaba el castigo de morir lapidado. El Señor enseña que toda situación por difícil que parezca, no es obstáculo sino un reto y una oportunidad para crecer y así, a través de una comparación muestra el engaño y contradicción de sus detractores y aprovecha para anunciar veladamente su identidad y la llegada del Reino. Jesús aprovecha para enseñar que cerrarnos al arrepentimiento es impedir toda posibilidad de perdón ya que es la negación consciente y voluntaria al amor de Dios. La libertad del ser humano y su misterio es la única que puede excluirnos de la misericordia infinita de Dios. Pidamos al Señor comprender la seriedad de una conversión que no sea sólo sentimental sino que llegue a las raíces más profundas de nuestra vida. Trabajemos por el Reino." (Koinonia)
El pecado contra el Espíritu es esa cerrazón a la conversión. Es negarnos al Amor. Es rechazar el perdón. 


domingo, 21 de enero de 2018

CONVERTIRSE ES SEGUIRLO


"Después que metieron a Juan en la cárcel, Jesús fue a Galilea a anunciar las buenas noticias de parte de Dios. Decía: “Ha llegado el tiempo, y el reino de Dios está cerca. Volveos a Dios y aceptad con fe sus buenas noticias.” 
Paseaba Jesús por la orilla del lago de Galilea, cuando vio a Simón y a su hermano Andrés.
Eran pescadores y estaban echando la red al agua. Les dijo Jesús:
– Seguidme, y os haré pescadores de hombres.
Al momento dejaron sus redes y se fueron con él. 
Un poco más adelante, Jesús vio a Santiago y a su hermano Juan, hijos de Zebedeo, que estaban en una barca reparando las redes. Al punto Jesús los llamó, y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con sus ayudantes, se fueron con Jesús."

Jesús, como Juan, llama a la conversión. Pero Él también nos pide que le sigamos. Convertirse es cambiar de conducta. Es adecuarla a la conducta de Jesús. 
Estos días, tras el Tiempo de Navidad, vemos a Jesús llamando a sus discípulos, y cómo la gente lo seguía. Por desgracia, muchas veces reducimos nuestro cristianismo a creer unas ideas, a cumplir unos mandatos, a realizar unos ritos...Olvidamos que ser cristiano es seguir a Jesús. Y seguirlo es vivir como vivió Él: unido al Padre y amando a todos las personas, sobre todo a los más pequeños.
Si seguimos nuestra vida de siempre, preocupados por el dinero, por el poder, por la fama, aunque vayamos mucho a la iglesia, no somos verdaderos discípulos.
Jesús decía a los que le seguían, que los haría pescadores de hombres. No se trata de hacernos proselitistas, sino salvadores de aquellos que están en peligro. De mostrar con nuestra vida el camino de la salvación.
Jesucristo nos precede en el camino. Nosotros somos sus seguidores y quienes demos mostrarlo a los demás.


sábado, 20 de enero de 2018

ENTREGA TOTAL


"Después entró Jesús en una casa, y se juntó de nuevo tanta gente que ni siquiera podían comer él y sus discípulos. Al saber que estaba allí, los parientes de Jesús acudieron a llevárselo, pues decían que se había vuelto loco."

Jesús se entregó plenamente a los demás. Tanto, que nos dice el evangelio, que no tenía ni tiempo para comer. Sus parientes creyeron que había perdido el juicio.
Si nos entregamos en cuerpo y alma a los demás, lo más seguro es que seamos unos incomprendidos. Que nos tachen de locos.
Sucedió cuando yo tenía veinte años. Es decir, hace cincuenta. Participé en un Capítulo de Distrito como representante de los jóvenes que no teníamos votos perpetuos. El Hermano Adriano Trescents ya había empezado su trabajo con los más desfavorecidos, delincuentes, drogadictos, prostitutas... Un alto superior dijo que Adriano había perdido el juicio. Sólo unos cuantos nos indignamos y nos revelamos ante esa afirmación. Hasta su muerte, siguió teniendo personas que dudaban de él y no aceptaban su trabajo. Como  Jesús,  entregarse totalmente a los demás, dedicarse a los que nadie se dedica, no es aceptado por la sociedad. Se lo califica de locura. Pero esa es la auténtica forma de ser verdaderos discípulos de Jesús.  



viernes, 19 de enero de 2018

NOS LLAMA A TODOS


"Después subió Jesús a la montaña y llamó a quienes le pareció conveniente. Una vez reunidos, eligió a doce de ellos para que le acompañasen y para enviarlos a anunciar el mensaje. Los llamó apóstoles y les dio autoridad para expulsar a los demonios. Estos son los doce que escogió: Simón, a quien puso por nombre Pedro; Santiago y su hermano Juan, hijos de Zebedeo, a los que llamó Boanerges (es decir, “Hijos del Trueno”); Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, y Santiago hijo de Alfeo; Tadeo, Simón el cananeo y Judas Iscariote, el que traicionó a Jesús."

El texto de hoy nos presenta a Jesús escogiendo a los doce apóstoles. Israel se formó a partir de doce tribus. El Nuevo Testamento se forma a partir de los doce apóstoles. Pero, en realidad, Jesús nos sigue llamando, llama a todos. Pero no sabemos escuchar esta llamada. Dice el texto que Jesús subió a la montaña. Si no subimos a la montaña con Él, no nos puede llamar. 
La montaña en la Biblia simboliza el lugar del encuentro con Dios. Es apartarse de lo habitual. Si no tenemos esos momentos de soledad, de silencio, es imposible que oigamos la llamada de Jesús.
La llamada se produce en la montaña, pero no es para quedarnos allí, sino para volver al valle a anunciar la Buena Nueva y expulsar demonios; es decir a luchar contra el mal.  

jueves, 18 de enero de 2018

ENTUSIASMABA A LA GENTE


 Jesús, seguido por mucha gente de Galilea, se fue con sus discípulos a la orilla del lago. Al oir hablar de las grandes cosas que hacía, acudieron también a verle muchos de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del lado oriental del Jordán y de la región de Tiro y Sidón. Por eso, Jesús encargó a sus discípulos que le tuvieran preparada una barca, para evitar que la multitud le apretujara. Porque había sanado a tantos, que todos los enfermos se echaban sobre él para tocarle. 
Y cuando los espíritus impuros le veían, se ponían de rodillas delante de él y gritaban:
– ¡Tú eres el Hijo de Dios! 
Pero Jesús les ordenaba con severidad que no hablaran de él públicamente."

Está claro que Jesús entusiasmaba a la gente. Este evangelio nos dice, que hasta los espíritus impuros lo aclamaban. ¿Por qué hoy Jesús no entusiasma a la gente? La respuesta es obvia: la imagen que nosotros damos de Él, es una imagen fría, desangelada, pobre. Porque somos nosotros, los cristianos, quienes debemos anunciar a Jesús a los demás. Aquellas gentes que lo seguían se entusiasmaban ante Él, porque lo experimentaban. Veían a alguien que curaba, que acogía, que liberaba...Alguien que sabía amar. Veían en Él el Amor encarnado.
Si nosotros, sus seguidores, en vez de imitarle, de seguirle en lo fundamental, nos quedamos en palabras, en ritos, en ideas...nunca lograremos que la gente se entusiasme por Él. No es el catecismo, la teología, lo que debemos transmitir, sino su vida, su amor. Y esto sólo lo lograremos si vivimos como Él. 


miércoles, 17 de enero de 2018

EL BIEN ANTE TODO


"Jesús entró otra vez en la sinagoga. Había allí un hombre que tenía una mano tullida, y espiaban a Jesús para ver si lo sanaría en sábado y tener así algo de qué acusarle. Jesús dijo al hombre de la mano tullida:
– Levántate y ponte ahí en medio.
Luego preguntó a los demás:
– ¿Qué está permitido hacer en sábado: el bien o el mal? ¿Salvar una vida o destruirla? 
Ellos se quedaron callados. Jesús miró entonces con enojo a los que le rodeaban y, entristecido porque no querían entender, dijo a aquel hombre:
– Extiende la mano.
El hombre la extendió, y la mano le quedó sana. Pero los fariseos, en cuanto salieron, comenzaron junto con los del partido de Herodes a hacer planes para matar a Jesús."

Jesús nos sigue mostrando que el hombre es más importante que el sábado. Y los fariseos quieren deshacerse de Él. Jesús nos dice que Dios no puede mandar nada que perjudique al hombre. Los fariseos ven que son las normas y las leyes las que les dan poder sobre los demás; por eso les molesta Jesús. Para Él el bien del hombre pasa por encima de todo.
Esa debe ser nuestra Fe. ¿Realmente lo es?¿Pensamos en los demás antes que en nosotros?¿Nos creemos buenos cristianos porque cumplimos las normas, pero nos olvidamos del bien de los demás? El Amor a los demás es fuente de vida. Las normas sin pensar en el otro, matan. 



martes, 16 de enero de 2018

EL HOMBRE, PRIMERO


"Un sábado pasaba Jesús entre los sembrados, y sus discípulos, según iban, comenzaron a arrancar espigas. Los fariseos le preguntaron:
– Oye, ¿por qué hacen tus discípulos algo que no está permitido en sábado?
Él les dijo:
– ¿Nunca habéis leído lo que hizo David en una ocasión en que él y sus compañeros tuvieron necesidad y sintieron hambre? Siendo Abiatar sumo sacerdote, David entró en la casa de Dios y comió los panes consagrados, que solamente a los sacerdotes les estaba permitido comer. Además dio a los que iban con él.
Jesús añadió;
– El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado. Así que el Hijo del hombre tiene autoridad también sobre el sábado."

Es un problema de siempre. Dar un valor supremo a las leyes sobre el hombre. Las leyes, que están hechas para ayudar al hombre, acaban siendo cadenas y, son utilizadas por unos cuantas para dominar a la mayoría. 
Esto que ocurre en la sociedad civil, ocurre también, por desgracia, en el mundo de la religión. Cuando se pierde el verdadero espíritu de la religión, se reemplaza por el culto a los preceptos. Estos se convierten en lo único importante y, de hecho, sirven para que unos pocos dominen a la mayoría.
Jesús toma una de las leyes más importantes para los judíos, el cumplimiento del sábado, para decir que lo importante es el hombre, no las normas. Para Jesús la norma más importante era el Amor. Amar a Dios y amar al prójimo. Todo lo demás queda supeditado a este Amor.