sábado, 18 de noviembre de 2017

CONSTANCIA Y FE


"Jesús les contó una parábola para enseñarles que debían orar siempre y no desanimarse. Les dijo: - Había en un pueblo un juez que no temía a Dios ni respetaba a los hombres. Y en el mismo pueblo vivía también una viuda, que tenía planteado un pleito y que fue al juez a pedirle justicia contra su adversario. Durante mucho tiempo el juez no quiso atenderla, pero finalmente pensó: Yo no temo a Dios ni respeto a los hombres. Sin embargo, como esta viuda no deja de molestarme, le haré justicia, para que no siga viniendo y acabe con mi paciencia. 
El Señor añadió:
- Pues bien, si esto es lo que dijo aquel mal juez, ¿cómo Dios no va a hacer justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Los hará esperar? Os digo que les hará justicia sin demora. Pero cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará todavía fe en la tierra?" 


La primera lección de este texto es, que la justicia humana no sempre es honesta. Nos dice que este juez, ni temía a Dios ni tenía consideración por los hombres. Hacer justicia a aquella viuda no le reportaba ningún beneficio y si la atiende es para sacársela de encima.
Pero la principal lección es, que debemos fiarnos de Dios y pedir sin cesar. Él si que nos escuchará. Nuestra oración, que debe ser constante, debe estar basada en nuestra Fe.
Si no obtenemos lo que pedimos, es porque aquellos no nos conviene, o es porque lo hacemos sin Fe. 

viernes, 17 de noviembre de 2017

SALVAR LA VIDA


"Como sucedió en tiempos de Noé, sucederá también en los días en que venga el Hijo del hombre. La gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca, cuando llegó el diluvio y todos murieron. Y lo mismo pasó en los tiempos de Lot: la gente comía y bebía, compraba y vendía, sembraba y construía casas; pero cuando Lot salió de la ciudad de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre y todos murieron. Así será el día en que se manifieste el Hijo del hombre.
Aquel día, el que se encuentre en la azotea y tenga sus cosas dentro de la casa, que no baje a sacarlas; y el que esté en el campo, que no regrese a su casa. ¡Acordaos de la mujer de Lot! El que trate de salvar su vida la perderá, pero el que la pierda, vivirá. 
Os digo que aquella noche estarán dos en una misma cama: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán. Dos mujeres estarán moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejarán. 
Le preguntaron entonces:
– ¿Dónde ocurrirá eso, Señor? 
Y él les contestó:
– Donde esté el cadáver, allí se juntarán los buitres."

El texto de hoy no es fácil. Jesús, o el evangelista que nos lo cuenta, emplea el lenguaje apocalíptico. Pero hay dos cosas con las que debemos quedarnos:
  • La importancia del momento presente, que es el único que podemos controlar. El tiempo no está en nuestras manos. Por eso se trata de vivir con intensidad cada momento. De llenar nuestros instantes de amor.
  • Para salvar nuestra vida, debemos desprendernos de todo y dejarnos en manos de Dios. Sólo Él puede salvarnos.
Perdemos mucho tiempo de nuestra vida proyectando cosas y olvidamos vivir el presente.
Vivimos agarrados a demasiadas cosas, que lo único que hacen es impedirnos caminar hacia adelante. 

jueves, 16 de noviembre de 2017

25 AÑOS DE PROIDE

ESTÁ EN NUESTRO CORAZÓN


"Los fariseos preguntaron a Jesús cuándo había de llegar el reino de Dios, y él les contestó:
– La venida del reino de Dios no es posible de calcular. No se dirá: ‘Aquí está’ o ‘Allí está’, porque el reino de Dios ya está entre vosotros. 
Y dijo a sus discípulos:
– Vendrán tiempos en que querréis ver siquiera uno de los días del Hijo del hombre, pero no lo veréis. Algunos dirán: ‘Aquí está’, o ‘Allí está’, pero no vayáis ni los sigáis. Porque así como el relámpago, con su resplandor, ilumina el cielo de uno a otro lado, así será el Hijo del hombre el día de su venida. Pero primero tiene que sufrir mucho y ser rechazado por la gente de este tiempo.!

Llevamos siglos preguntándonos dónde está el Reino de Dios. Lo hemos asociado con el Cielo, en la otra vida. Lo hemos asociado a la Iglesia. Lo buscamos aquí y allá. Sin embargo Jesús nos dice que ya está aquí, en medio de nosotros.
El Reino de Dios no es algo espectacular. Se encuentra en el corazón de la gente sencilla, de los que saben amar. De los que, como Jesús, sufren y son rechazados. De los que se entregan de verdad. El Reino está en el corazón del que es verdadero discípulo de Jesús. 



miércoles, 15 de noviembre de 2017

TODO ES GRACIA


"En su camino a Jerusalén, pasó Jesús entre las regiones de Samaria y Galilea. Al llegar a cierta aldea le salieron al encuentro diez hombres enfermos de lepra, que desde lejos gritaban:
– ¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!
Al verlos, Jesús les dijo:
– Id a presentaros a los sacerdotes. 
Mientras iban, quedaron limpios de su enfermedad. Uno de ellos, al verse sanado, regresó alabando a Dios a grandes voces, y se inclinó hasta el suelo ante Jesús para darle las gracias. Este hombre era de Samaria. Jesús dijo:
– ¿Acaso no son diez los que quedaron limpios de su enfermedad? ¿Dónde están los otros nueve? ¿Únicamente este extranjero ha vuelto para alabar a Dios?
Y dijo al hombre:
– Levántate y vete. Por tu fe has sido sanado."

Jesús curó a los diez leprosos, pero sólo el samaritano regresó a darle las gracias. Los nueve judíos corrieron a cumplir con el ritual de presentarse a los sacerdotes para poder regresar a sus casas y llevar vida normal. Ya no pensaron en nada más. El samaritano, posiblemente no se sentía ligado por el ritual, pero lo que sí es cierto es, que al verse curado, volvió corriendo a dar gracias a Jesús.
Como los nueve judíos pedimos, cuando tenemos problemas, que Dios nos ayude cuando rezamos. Pero, ¿sabemos dar las gracias como el samaritano? Pedir es fácil. Dar las gracias supone reconocer que el amor de Dios es gratuito, como veíamos ayer. Nosotros creemos, como los nueve judíos, que son nuestras oraciones y los rituales los que nos salvan. Sin embargo, lo que nos salva es el amor de Dios. Y este es gratuito. No depende de nuestras obras. Todo es gracia.


martes, 14 de noviembre de 2017

UN AMOR GRATUITO


"Si uno de vosotros tiene un criado que regresa del campo después de haber estado arando o cuidando el ganado, ¿acaso le dice: ‘Pasa y siéntate a comer’? No, sino que le dice: ‘Prepárame la cena y estáte atento a servirme mientras como y bebo. Después podrás tú comer y beber.’ Y tampoco da las gracias al criado por haber hecho lo que le mandó. Igualmente vosotros, cuando ya hayáis hecho todo lo que Dios os manda deberéis decir: ‘Somos servidores inútiles; no hicimos más que cumplir con nuestra obligación.’"

En este texto Jesús no nos dice que esta es la relación que debe haber entre patrón y obrero. Describe lo que se hacía en su época, en la sociedad en que vivía. El mensaje que nos quiere transmitir es otro.
Nosotros creemos que es por nuestra bondad, por las acciones que realizamos, que Dios nos ha de premiar. Y Dios nos salva, porque nos ama con un amor gratuito. Nosotros, si nos examinamos con sinceridad, nos vemos llenos de defectos. Nuestras buenas obras no son acciones meritorias. Nuestras buenas acciones son simplemente el deber que debemos cumplir. Los fariseos se creían santos porque rezaban mucho, ayunaban y daban limosnas. Nunca entendieron que el amor de Dios es gratuito y no depende de nuestras obras. 



lunes, 13 de noviembre de 2017

TRES LECCIONES


"Jesús dijo a sus discípulos:
- Siempre habrá incitaciones al pecado, pero ¡ay de aquel que haga pecar a los demás! Mejor le sería que lo arrojasen al mar con una piedra de molino atada al cuello, que hacer caer en pecado a uno de estos pequeños. ¡Tened cuidado! 
Si tu hermano te ofende, repréndele; pero si cambia de actitud, perdónale. Aunque te ofenda siete veces en un día, si siete veces viene a decirte: ‘No volveré a hacerlo’, debes perdonarle.  
Los apóstoles pidieron al Señor:
– Danos más fe.
El Señor les contestó:
– Si tuvierais fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podríais decirle a esta morera: ‘Desarráigate de aquí y plántate en el mar’, y el árbol os obedecería."

El evangelio de hoy nos habla de tres cosas que damos por sabidas, pero que quizá olvidamos con frecuencia.
  • El escándalo. Es decir, la consecuencia de nuestros actos. ¿Somos conscientes del mal que podemos hacer a las personas sencillas? Ciertamente que hay gente que se escandaliza por nada; pero, ¿pensamos en los demás antes de actuar, de hablar?
  • El perdón. Todos sabemos que debemos perdonar siempre. Pero, ¿realmente perdonamos?¿No guardamos en nuestro interior ningún rencor?
  • La Fe. Si de verdad tuviéramos Fe, nada sería imposible para nosotros. ¿Creemos de verdad que Dios está con nosotros?¿Vivimos la Fe y en la Fe o la dejamos solamente para unos momentos del día?
Tres lecciones que deberíamos repasar cada día.