martes, 26 de septiembre de 2017

LA FAMILIA DE JESÚS


"La madre y los hermanos de Jesús acudieron a donde él estaba, pero no pudieron acercársele porque había mucha gente. Alguien avisó a Jesús:
– Tu madre y tus hermanos están ahí fuera y quieren verte. 
Él contestó:
– Los que oyen el mensaje de Dios y lo ponen en práctica, esos son mi madre y mis hermanos."

En este evangelio Jesús no desautoriza a María y a sus hermanos. Amplía su familia. Nos dice que la familia es algo más que los lazos de sangre. Existe la Fe que nos une.
Forman la familia de Jesús quienes escuchan y ponen en práctica la Palabra de Dios. Escuchar, que es más que oir. Es hacerla resonar en nuestro interior. Es meditarla. Es entonces que la pondremos en práctica, porque la habremos hecho nuestra.
Si hacemos esto, formamos parte de la verdadera familia de Jesús.



lunes, 25 de septiembre de 2017

ILUMINAR


"Nadie enciende una lámpara para taparla con una olla o ponerla debajo de la cama, sino que la pone en alto para que tengan luz los que entran. De la misma manera, no hay nada escondido que no llegue a descubrirse ni nada secreto que no llegue a conocerse y ponerse en claro. 
Así que oíd bien, pues al que tiene se le dará más; pero al que no tiene, hasta lo poco que cree tener se le quitará."

Sin la luz no vemos nada. Es gracias a ella que vemos las cosas. La sociedad está llena de oscuridad que debe ser iluminada. Todo seguidor de Jesús debe ser luz que ilumine. Como dicen en Koinonia:
"Nosotros, creyentes en la “luz que viene de lo alto” somos antorchas, pábilos, pequeñas luces en medio de la oscuridad de la injusticia y la violencia que pretende ocultar la luz de la verdad y de la paz. Oremos con fe y esperanza."
Esta es nuestra misión, aunque nos lleve a ser incomprendidos y perseguidos: iluminar.



domingo, 24 de septiembre de 2017

AMOR INFINITO


"El reino de los cielos se puede comparar al dueño de una finca que salió muy de mañana a contratar trabajadores para su viña. Acordó con ellos pagarles el salario de un día y los mandó a trabajar a su viña. Volvió a salir sobre las nueve de la mañana y vio a otros que estaban en la plaza, desocupados. Les dijo:
- Id también vosotros a trabajar a mi viña. Os daré lo que sea justo.
Y ellos fueron. El dueño salió de nuevo hacia el mediodía, y otra vez a las tres de la tarde, e hizo lo mismo. Alrededor de las cinco de la tardee volvió a la plaza y encontró a otros desocupados. Les preguntó:
- ¿Por qué estáis aquí todo el día, sin trabajar?
Le contestaron:
- Porque nadie nos ha contratado.
Entonces les dijo:
-Id también vosotros a trabajar a mi viña. 
Cuando llegó la noche, el dueño dijo al encargado del trabajo:
- Llama a los trabajadores, y págales empezando por los últimos y terminando por los primeros. Se presentaron, pues, los que habían entrado a trabajar alrededor de las cinco de la tarde, y cada uno recibió el salario completo de un día. Cuando les tocó el turno a los que habían entrado primero, pensaron que recibirían más; pero cada uno de ellos recibió también el salario de un día. Al cobrarlo, comenzaron a murmurar contra el dueño. Decían:
- A estos, que llegaron al final y trabajaron solamente una hora, les has pagado igual que a nosotros, que hemos soportado el trabajo y el calor de todo el día.
Pero el dueño contestó a uno de ellos:
- Amigo, no te estoy tratando injustamente. ¿Acaso no acordaste conmigo recibir el salario de un día? Pues toma tu paga y vete. Si a mí me parece bien dar a este que entró a trabajar al final lo mismo que te doy a ti, es porque tengo el derecho de hacer lo que quiera con mi dinero. ¿O quizá te da envidiag el que yo sea bondadoso? 
De modo que los que ahora son los últimos, serán los primeros; y los que ahora son los primeros, serán los últimos."

Queda claro que la justicia de Dios no es nuestra justicia. Nosotros seguimos pensando en el ojo por ojo y diente por diente; en quien la hace la paga. Pero para Dios no hay primeros ni últimos y todos merecen perdón.
Dios paga a todos con la misma moneda: su amor. Y su amor no se puede fraccionar. No se puede dar mucho amor a los primeros y un poco de amor a los últimos. El amor de Dios es infinito y lo entrega a todos. Sus seguidores de siempre y los que le siguen en la última hora.
Nosotros creemos que merecemos con nuestros actos el amor de Dios. Por eso pensamos que los primeros lo merecen más que los otros. Pero el amor de Dios es gratuito. Y con eso nos enseña que nuestro amor también debería serlo. Por eso nos pidió que amáramos a nuestros "enemigos", a aquellos que creemos que no merecen nuestro amor. 



sábado, 23 de septiembre de 2017

FIELES A LA PALABRA


"Mucha gente que estaba allí, más otra llegada de los pueblos, se reunió junto a Jesús, y él les contó esta parábola:
- Un sembrador salió a sembrar su semilla. Y al sembrar, una parte de ella cayó en el camino, y fue pisoteada y las aves se la comieron. Otra parte cayó entre las piedras, y brotó, pero se secó por falta de humedad. Otra parte cayó entre espinos, y al nacer juntamente los espinos, la ahogaron. Pero otra parte cayó en buena tierra, y creció y dio una buena cosecha, hasta de cien granos por semilla.”
Esto dijo Jesús, y añadió con voz fuerte:
- ¡Los que tienen oídos, oigan! 
Los discípulos preguntaron a Jesús qué significaba aquella parábola. Él les dijo:
- A vosotros, Dios os dae a conocer los secretos de su reino; pero a los otros les hablo por medio de parábolas, para que por mucho que miren no vean y por mucho que oigan no entiendan. 
Esto significa la parábola: La semilla representa el mensaje de Dios. La parte que cayó por el camino representa a los que oyen el mensaje, pero viene el diablo y se lo quita del corazón para que no crean y se salven. La semilla que cayó entre las piedras representa a los que oyen el mensaje y lo reciben con gusto, pero luego, a la hora de la prueba, fallan. La semilla que cayó entre espinos representa a los que oyen, pero poco a poco se dejan ahogar por las preocupaciones, las riquezas y los placeres, de modo que no llegan a dar fruto. Pero la semilla que cayó en buena tierra representa a las personas que con corazón bueno y dispuesto oyen el mensaje y lo guardan, y permaneciendo firmes dan una buena cosecha."

Comentario de Koinonia (Servicio Bíblico Iberoamericano):
"La fidelidad a la palabra se manifiesta no sólo al final de los tiempos, sino en las dificultades de todos los días. Esta fidelidad hará del creyente una persona rica en frutos de amor y de verdad. Por todo esto debemos esforzarnos cada día por seguir los pasos que nos exige el acoger la palabra. Primero: Escucharla; segundo: recibirla con fe y alegría; tercero: no dejar que las preocupaciones y ocupaciones de cada día que nos absorben tanto lleguen a sofocar el verdadero sentido de nuestras vidas que es proclamar y vivir el Reino de Dios y su justicia y finalmente, perseverar en la vida de comunión con Dios, nuestro Padre, en el seguimiento de Jesús, como sus discípulos misioneros y esto a través de la entrega noble y generosa a las tareas que nos proponen las bienaventuranzas como son el trabajar por la justicia y la paz con limpieza de corazón y ejerciendo la misericordia en el servicio y el compartir los bienes." 



viernes, 22 de septiembre de 2017

LAS SEGUIDORAS DE JESÚS


"Después de esto, Jesús anduvo por muchos pueblos y aldeas proclamando y anunciando el reino de Dios. Le acompañaban los doce apóstoles y algunas mujeresa que él había librado de espíritus malignos y enfermedades. Entre ellas estaba María, la llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; también Juana, esposa de Cuza, el administrador de Herodes; y Susana, y otras muchas que los ayudaban con lo que tenían."

Estos días estoy muy liado entre un Hermano de la Comunidad que está en el hospital y el trabajo en el colegio. Por eso os pongo los comentarios de Oikonia (Servicio Bíblico Iberoamericano), que me parecen muy adecuados:
 "Cuando se trabaja en ambientes campesinos llama la atención cómo se realizan encuentros eclesiales para la formación, compartir experiencias, celebraciones de fiestas patronales y a pesar de su pobreza no faltan los alimentos en la mesa para compartir y de manera especial ve uno manos, rostros, sudor de mujeres y hombres sencillos que gracias a su esfuerzo quienes asisten a estos encuentros pueden ocuparse de su proyecto porque ellas especialmente los procuran en lo básico: la alimentación. Es lo que me inspira el texto de hoy al hablar de las acompañantes de Jesús que no predicaban, ni expulsaban demonios sin embargo, gracias a su callada pero efectiva labor hacían posible que Jesús y los apóstoles pudieran desarrollar el proyecto del Reino. Un dato a tener en cuenta es que ellas habían sido “agraciadas” con la presencia del Maestro y agradecidas ofrecían lo que podían. Hoy es un buen día para agradecer lo que somos, tenemos y podemos pues en realidad “no tenemos nada que no hayamos recibido”."
Fue el único "profeta" que las admitió entre sus seguidores.




jueves, 21 de septiembre de 2017

EL DIOS DE LOS RECHAZADOS


"Al salir Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado en el lugar donde cobraba los impuestos para Roma. Jesús le dijo:
– Sígueme.
Mateo se levantó y le siguió.
Sucedió que Jesús estaba comiendo en la casa, y muchos cobradores de impuestos, y otra gente de mala fama, llegaron y se sentaron también a la mesa con Jesús y sus discípulos. Al ver esto, los fariseos preguntaron a los discípulos:
– ¿Cómo es que vuestro maestro come con los cobradores de impuestos y los pecadores?
Jesús los oyó y les dijo:
– Los que gozan de buena salud no necesitan médico, sino los enfermos. Id y aprended qué significan estas palabras de la Escritura: ‘Quiero que seáis compasivos, y no que me ofrezcáis sacrificios.’ Pues yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores."

Hoy os dejo el comentario de Koinonia (Servicio Bíblico Iberoamericano):
 "Mateo, llamado en el evangelio de Lucas, Leví, es un doble pecador ante los ojos de la sociedad religiosa y civil de su tiempo. Por tratarse de recaudar los dineros para Roma era considerado ladrón y colaboracionista y por lo tanto un publicano e impuro. Pues a ese hombre marcado y excluido Jesús lo llama para ser apóstol y cimiento de su Iglesia. Se fija en las posibilidades ocultas de cada persona, da confianza, cree en nosotros, en toda persona humana y quiere así mostrar el amor incondicional del Padre y la cercanía y la misericordia de Dios con los más alejados. Hoy se nos recuerda que la Iglesia no es el pueblo de las personas virtuosas e impecables sino de los enfermos, los excluidos y los pecadores. No puede haber Iglesia donde no se practica la misericordia. Jesús desea que vinculemos su proyecto de esperanza hacia nuestros hermanos rechazados. Ante Dios valen más los gestos concretos de misericordia que un culto vacío." 



miércoles, 20 de septiembre de 2017

RESISTIRNOS A LA LUZ


"¿A qué compararé la gente de este tiempo? ¿A qué se parece? Se parece a los niños que se sientan a jugar en la plaza y gritan a sus compañeros: ‘Tocamos la flauta y no bailasteis; cantamos canciones tristes y no llorasteis.’ Porque vino Juan el Bautista, que ni come pan ni bebe vino, y decís que tiene un demonio. Luego ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís que es un glotón y bebedor, amigo de gente de mala fama y de los que cobran los impuestos para Roma. Pero la sabiduría de Dios se demuestra por todos sus resultados."

Los hombres nos resistimos  a aceptar las virtudes de los otros. Juan Bautista llevaba una vida austera en el desierto y , en vez de admirarlo, decían que estaba endemoniado. Jesús, por el contrario, llevaba una vida normal, curando y amando a los demás, y lo acusan de glotón y bebedor.
Nosotros hacemos lo mismo. En el fondo no es más que una excusa para resistirnos a la luz. Al monje que se retira a la soledad, lo acusamos de apartarse de la realidad, de querer huir de los problemas de la vida, en vez de estar atentos a lo que quiere decirnos con su vida. Y a aquél otro, que dedica su vida a la acción, a defender al perseguido, a salvar al que corre peligro, que se entrega totalmente a los pobres, lo acusamos de no rezar, de faltarle vida espiritual. La vida de los demás nos interpela, pero como no queremos cambiar, como nos resistimos a la luz, nos empeñamos en ver solamente lo que pueda ser negativo.