domingo, 3 de enero de 2010

EL ANACORETA Y EL TERRORISMO...


Tomaban el Anacoreta y el joven que le sigue, unas cañas en un bar. En la TV mostraban imágenes del enésimo atentado suicida en Iraq. Uno de los clientes del bar, tras soltar una ristra de palabrotas, dijo:

- ¿Veis? Eso es lo que trae la religión. Fanatismo y violencia. El día en que la humanidad se olvide de Dios...todo irá mejor.

Se enzarzaron todos en una discusión. El Anacoreta dijo al joven:

- Lo escribió Pablo a los Romanos: "Por vuestra causa es blasfemado el nombre de Dios entre las gentes."(Rom 2, 24) Pablo citaba a Ezequiel y lo aplicaba a los judíos comparándolos a los paganos. Los judíos representaban a los creyentes, a los que enseñaban la Ley a los demás...y no la cumplían. Para Pablo, los paganos estaban más cerca d Dios.

Esperó que se calmara el griterío de la discusión y dijo al joven, pero, lo suficientemente fuerte para que lo oyeran los otros clientes del bar:

- En nombre de Dios se mata y se autoinmola pensando en que se hace un servicio a Dios. No es extraño que la gente quieran abandonar este Dios. Y ¡ojalá! lo abandonen, porque este no es Dios.

Miró a los ojos al joven y prosiguió:

- Los hombres hemos fabricado "imágenes" de Dios. Casi todas no pasan de ser ídolos. La educación que hemos recibido, los hechos que nos han sucedido, nuestro entorno...nos han dado una interpretación de Dios, nos han fabricado una imagen. Y esa es la imagen que transmitimos. Lo que rechazan los demás no es a Dios, es el Dios que presentamos. Eso significa, amigo mío - esto lo dijo a el joven que le seguía, ya que los otros habían reemprendido su discusión - que hemos de "sanar" nuestra imágen de Dios...

El joven, miró a su alrededor, luego preguntó:

- ¿Y cómo sanaremos esta imagen?

Sonrió el anciano y dijo:

- Es complejo. Estas imágenes dependen de muchos factores. Pero hay dos cosas fundamentales. Primero, conocernos a nosotros mismos. Tendemos a proyectarnos en nuestra imagen de Dios; a fabricar un Dios a nuestra imagen y semejanza (no a esforzarnos nosotros a ser a su imagen y semejanza). La segunda, es la meditación, la contemplación del Evangelio. Es Jesús quien nos muestra al Padre. Así podremos encontrar una imágen de Dios...

Sonrió el Anacoreta, miró a su alrededor y concluyó:

- Pero siempre será únicamente una imagen de Dios...Hemos de dejar a Dios ser Dios...y no lo que nosotros queremos que sea...

Y pidió la cuenta al camarero, pero el joven que le seguía ya había pagado la consumisión...

2 comentarios:

  1. ¡Exacto!, ese no es mi Dios, el Dios que yo amo es todo amor y la violencia no es la manera de honrarlo

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  2. ".....a fabricar un Dios a nuestra imagen y semejanza (no a esforzarnos nosotros en ser a su imagen y semejanza)Esa es la parte que no llegamos a apreciar.Hoy repito tus palabras que me parecen haryo adecuadas:"dejemos a Dios ser Dios"
    Reflexionaré sobre ello.
    Besucos

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