lunes, 28 de noviembre de 2011

SER MÍSTICO HOY


Javier Melloni es un jesuíta especialista en "interioridad", que imparte sus cursos y realiza su apostolado en la Cueva de Manresa. Aquí os dejo este artículo suyo en el que expresa lo que significa ser místico hoy.
"Hoy, como en todos los tiempos, un místico es alguien tan necesario como inútil para su generación. Es inútil porque no produce nada y lo que ofrece no se puede comprar ni vender. No tiene precio en el mercado. Se escapa a quien lo quiere prender y confunde a quien lo quiere comprender. Por ello hay que apartarlo, porque se interpone entre la inmediatez de lo que hay que lograr y producir. El místico dice: lo que verdaderamente es, ya existe. Sólo hay que aprender a percibirlo. Molesta también a la institución, porque la relativiza y le recuerda que el cielo que ha pintado en el interior de sus bóvedas no es el cielo abierto auténtico.
Pero, a la vez, su presencia es indispensable porque señala un modo de existencia que anhelan todos los seres y las mismas instituciones. Ha nacido para alentar la llama sagrada que arde en todos y en todo. El fuego del místico es diferente al del profeta. Éste señala y grita lo que falta, mientras que el místico indica lo que ya es. El profeta habla del todavía no, mientras que el místico habla del ya sí. Ambas cosas son necesarias.
Parafraseando a Raimon Panikkar, “el místico no es el que tiene esperanza del futuro sino de lo Invisible”.
El místico no es ingenuo, sino inocente. La ingenuidad es una inmadurez que hace ciegas y torpes a las personas, porque les impide confrontarse con los elementos oscuros de la realidad y de sí mismos, mientras que el inocente lo ve todo, lo percibe todo y, sin echarse atrás, se entrega.
Otra de las cosas propias del místico es su capacidad de conjugar paradojas. Por un lado, es alguien exquisitamente cercano a las personas y a sus situaciones, pero también resulta inalcanzable, retirado en una extraña lejanía. Estando plenamente presente, está también ausente. Se halla en otro Lugar, y cuando está en otro lugar, se percibe su presencia. Su hablar es silente y con su callar, habla. Las palabras son sagradas para él -o ella-; por eso no las malgasta. Y por ello también sabe escuchar, y entiende lo que los demás no entendemos. Habla, mira, comprende desde un lugar diferente; a veces, tan diferente, que parece locura. Pero su locura no es más que el choque que produce en nosotros su anticipación de Realidad.
Ama cada objeto, cada planta, cada pétalo, y queda fascinado por ellos, pero, a la vez, puede prescindir de ello. Todo él es ternura, pero también vigor, como dice Leonardo Boff sobre Francisco de Asís. Es frágil y fuerte a la vez. No puede soportar el dolor delos pequeños. Ve desde ellos y para ellos, y su oración es siempre por ellos.
Es concreto, arraigado en su tiempo y en su lugar, capaz de un hablar sencillo y de poner ejemplos que los más pequeños comprenden, y a la vez, es universal, porque percibe lo que atañe a la condición común de los humanos. Ve la parte en el todo y el todo en la parte. Podríamos decir que tiene un instinto fractal, que es tal como hoy los científicos comprenden que está constituido el entramado de la realidad.
Es de una libertad soberana pero, a la vez, está al servicio de todos, porque percibe la irrepetibilidad de cada persona y de cada cosa, y ello le hace caminar por tierra sagrada. Acoge a cada ser como una epifanía y, estremecido, se somete libremente porque sabe que su yo no le pertenece, sino que es sólo receptáculo y testigo de las existencias ajenas.
Ama su tradición, aquella que le ha nutrido y le ha guiado, pero no hace un absoluto de ella. Sabe que “ser original es retornar a los orígenes” (Gaudí), no para repetirlos sino para recrearlos. Y el origen de cada tradición está más allá de ella misma, antes de que surgiera. Conoce el camino de la Fuente, “aunque es de noche”. Su fe es transconfesional, porque sabe que la existencia está atravesada de Presencia y ello es lo que celebran todas las tradiciones. Se alegra con ellas, por su diversidad y su riqueza.
Como un compás, con un pie está arraigado en su propio centro, y con el otro recorre los círculos de la alteridad. Este centro no es sólo el de la tradición a la que pertenece, sino que es un Centro más hondo que, descentrándole, le recentra.
Todo él está vacío. Su existencia es un pasaje por el que otros transitan para descubrirse a sí mismos. Como un icono, su sola presencia ayuda a los que le rodean a descubrir la hondura que les habita. Él sólo calla y ve. Y su alegría, tanto como su nostalgia, son inmensas."
(Javier Melloni)

6 comentarios:

  1. Excelente descripción la que hace Melloni, nos lleva al "descentramiento que centra" con una enorme sabiduría.
    Gracias y un abrazo.

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  2. Al leer sobre el misticismo, se me vienen a la cabeza algunas ideas de Guillermo Rovirosa, principal impulsar de la Hermandad Obrera de Acción Católica: "... en qué consiste la llamada «Mística de la HOAC». Incluye, en primer lugar, una visión de la vida social, que puede sintetizarse en las tres afirmaciones siguientes:
    Todo materialismo implica necesariamente tiranía y egoísmo, explotación e inmoralidad.
    La humanización de la vida exige ineludiblemente la afirmación práctica de Dios (contra todo egoísmo), la afirmación práctica del carácter sagrado (con sentido religioso) de la persona humana (contra toda explotación) y la afirmación del carácter trascendente de la moral (frente a toda moral inmanente o subjetiva).
    Sólo Cristo tiene poder suficiente para asegurar esta triple afirmación. Y así, Cristo es una exigencia de la vida social. "

    Un abrazo
    Pablo.

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  3. Hermano Joan,me llevo este artículo para mi "casa"porque no tiene ni una coma de desperdicio.
    EL mundo del místico me ha conmovido y provocado siempre y sé que es una inmensidad .Al alcance de cualquiera?No lo sé,pero debe de ser una experiencia inigualable.
    Dejo aquí algo que me llama la atención sobre un aspecto del místico que dice:"..porque percibe la irrepetibilidad de cada persona y de cada cosa..."Y saber escuchar,aceptar ,ver,querer a cada persona como ser irrepetible es algo que solo Cristo lo sabía hacer como lo que era.Bienaventurado el místico que llega a ver en cada ser humado a alguien irrepetible!!
    Chapeau por este texto!!
    Besucos

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  4. Aún leo y releo este texto,desde el silencio y la meditación. Gracias, Hno. Joan Josep.
    Esther.

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  5. Gracias Joan por tan hermoso post que has publicado. El místico es así pues ve con la mirada espiritual, con los ojos de Dios, por lo tanto su enfoque de las cosas y de todo es más amplio!!! Cariños desde Buenos Aires.

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  6. Hay matices que no acabo de entender de este texto.

    Intento hacer una lectura visionando en ella la forma de ser de DIOs. Siento a ese Dios cercano y lejano, presente y ausente, que descentrándose, se recentre. Me es diificill, sin embargo ver que escape a quien lo quiera prender, ni que confunda a quien lo quiera comprender. DIOs se deja prender y te prende, y justo lo comprenden los sencillos. Un místico debe reflejar ese DIOs. Las personal santas te conquistan sin mas. No habla, mira y comprende desde un lugar diferente, sino desde ese mismo lugar que nos es tan cercano como del mismo Dios que habita en nosotros. Por lo que hace que lo espiritual sea a la vez muy humano. Como se dice al final , debe ser esa pasaje en los que otros transitan para encontrarse a uno mismo y eso no lo hace lejano, sino cercano.

    Veo también que todo mistico es a la vez profeta, justo por ese "ver lo invisible del presente", que anticipa el futuro.

    Creo también que alguien inocente, tiene su punto de ingenuidad, el niño es inocente y ingenuo, porque no lo ve todo. Creo que las personas sencillas escogen ser ingenuos, solo porque saben que solo a El le toca comprender y juzgar.

    Por todo lo demás, me encanta el texto. Me hace pensar, me hace hablar con DIOs y eso me encanta. seguiré preguntándole a EL.

    gracias

    Maria Zaragoza

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