martes, 17 de septiembre de 2013

EL ANACORETA Y LA FE ENCARNADA


Estaba triste y deprimido. Se quejaba de que la Fe estaba en crisis y que cada vez tenía menos lugar en nuestra sociedad. El Anacoreta le dejó hablar y lo escuchó pacientemente. Luego, dijo:
- Sí la fe está en crisis, pero, ¿qué fe? La fe teórica, la de los papeles, la de la ley. Pero la verdadera Fe es una Fe encarnada. La salvación no depende de saber un catecismo o de cumplir unas leyes. La salvación, la verdadera Fe depende de encarnar el Evangelio en nuestras vidas. Es en nuestra vida profana donde demostramos nuestra Fe. Creer es hacer realidad en cada momento la encarnación de Dios. Verlo presente en todo y en todos. Porque Dios ama a todos los hombres, no sólo a los miembros de una religión. Dios se encarnó por todos, no por unos pocos. Si cada momento de nuestra vida es una encarnación de nuestra Fe, es un reflejo del amor de Dios, la Fe nunca estará en crisis. Jesús nos enseñó el camino, colocando a las personas por encima de la ley. Acercándose a los que la religión consideraba pecadores. Curando y sanando a todos. La verdadera Fe hace que abramos nuestros brazos a todos.

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