domingo, 3 de mayo de 2015

UNIDOS


"Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el viñador. Si uno de mis sarmientos no da fruto, lo corta; pero si da fruto, lo poda y lo limpia para que dé más. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado. Seguid unidos a mí como yo sigo unido a vosotros. Un sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no está unido a la vid. De igual manera, vosotros no podéis dar fruto si no permanecéis unidos a mí.
Yo soy la vid y vosotros sois los sarmientos. El que permanece unido a mí y yo unido a él, da mucho fruto; pues sin mí nada podéis hacer. El que no permanece unido a mí será echado fuera, y se secará como los sarmientos que se recogen y se queman en el fuego.
Si permanecéis unidos a mí, y si sois fieles a mis enseñanzas, pedid lo que queráis y se os dará. Mi Padre recibe honor cuando vosotros dais mucho fruto y llegáis así a ser verdaderos discípulos míos".

Jesús es la viña arraigada en esta tierra. Sin Él nunca nos sería posible saber nada de Dios. Y Él nos pide que permanezcamos unidos como los sarmientos a la vid. Sólo así podremos dar frutos.
Nuestra sociedad convulsa busca soluciones: 
. otro mundo es posible
. sí se puede
. hay que cambiar este mundo...
...y muchos otros eslóganes. 
Sólo si permanecemos unidos a Él lograremos hacerlo, porque sólo unidos a Él podemos dar fruto.
El camino no es fácil. A veces, para aumentar los frutos, es necesaria la poda. Vendrán crisis, dificultades...y no lo entenderemos. Pero sólo unidos a Él lograremos hacer de este mundo, un mundo mejor. Nos empeñamos en buscar soluciones por nuestra cuenta. El individualismo sólo conduce al fracaso.
Jesús nos espera en el Evangelio y en la Eucaristía. En la Palabra y en el Compartir. Es cierto que a Jesús debemos aceptarlo, acogerlo en nuestro corazón; pero hemos de vivirlo en comunidad. Por eso es necesario que todos estemos unidos en Él. Y así estaremos unidos al Padre. Así podremos hacer de este mundo, un mundo mejor: el Reino.




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