viernes, 30 de septiembre de 2016

NUESTRA RESPONSABILIDAD


"¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho entre vosotras, ya hace tiempo que su gente se habría vuelto a Dios y lo habría demostrado poniéndose ropas ásperas y sentándose en ceniza. Pero en el día del juicio el castigo para vosotras será peor que para la gente de Tiro y Sidón. Y tú, Cafarnaún, ¿crees que serás levantada hasta el cielo? ¡Hasta lo más hondo del abismo serás arrojada!
El que os escucha a vosotros me escucha a mí, y el que os rechaza a vosotros me rechaza a mí; y el que a mí me rechaza, rechaza al que me envió."

Sacerdotes, religiosos, personas educadas en familias profundamente religiosas...¿somos conscientes de nuestra responsabilidad? 
Nosotros somos los transmisores de la Palabra. Es a través nuestro que los demás pueden escuchar a Dios. ¿Somos realmente transmisores  de su Palabra?¿Nuestra vida se corresponde con esta Palabra? Quizá por nuestra culpa otros se alejan de Dios. Si nuestra vida está alejada de lo que decimos; si somos hipócritas ante los demás, no nos extrañemos de que la sociedad se aleja cada día más de Dios. Si somos sus seguidores, esta es nuestra responsabilidad. 

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