domingo, 13 de noviembre de 2016

DESTRUCCIÓN O VIDA


"Algunos estaban hablando del templo, de la belleza de sus piedras y de las ofrendas que lo adornaban. Jesús dijo:
– Vienen días en que de todo esto que estáis viendo no quedará piedra sobre piedra. ¡Todo será destruido!
Preguntaron a Jesús:
– Maestro, ¿cuándo ocurrirán esas cosas? ¿Cuál será la señal de que ya están a punto de suceder?
Jesús contestó:
- Tened cuidado y no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos haciéndose pasar por mí y diciendo: ‘Yo soy’ y ‘Ahora es el momento’, pero no los sigáis. Y cuando oigáis alarmas de guerras y revoluciones no os asustéis, pues aunque todo eso tiene que ocurrir primero, aún no habrá llegado el fin.
 Siguió diciéndoles:
- Una nación peleará contra otra y un país hará guerra contra otro; en diferentes lugares habrá grandes terremotos, hambres y enfermedades, y en el cielo se verán cosas espantosas y grandes señales.
Pero antes de eso os echarán mano y os perseguirán: os llevarán a juicio en las sinagogas, os meterán en la cárcel y os conducirán ante reyes y gobernadores por causa mía. Así tendréis oportunidad de dar testimonio de mí. Haceos el propósito de no preparar de antemano vuestra defensa, porque yo os daré palabras tan llenas de sabiduría que ninguno de vuestros enemigos podrá resistiros ni contradeciros en nada. Pero seréis traicionados incluso por vuestros padres, hermanos, parientes y amigos. Matarán a algunos de vosotros y todo el mundo os odiará por causa mía, pero no se perderá ni un solo cabello de vuestra cabeza. ¡Permaneced firmes y salvaréis vuestra vida!

El carácter apocalíptico del texto de hoy, puede distraernos y alejarnos del sentido de las palabras de Jesús.
Ante la belleza del templo, Jesús predice su destrucción; pero al preguntarle cuándo sucederá esa destrucción, se pone a hablar de los hombres. Para Jesús el verdadero templo son los hombres y es esa destrucción la que le preocupa; no la destrucción del templo en el que hemos encerrado a Dios. Las guerras, las divisiones, las injusticias, las traiciones que destruyen a los hombres, han ocurrido a lo largo de toda la historia. Ahora, con los medios de comunicación, nos enteramos al instante y puede parecernos que han aumentado. Jesús nos dice que no sabemos cuando será el fin del mundo. Sí sabemos cuándo se produce el fin de la vida. Cuando el hombre lucha contra el hombre. Cuando el hombre quiere suplantar a Dios.
Ante las desgracias que ocurren, Jesús nos pide perseverancia. Jesús pide el testimonio de nuestra vida. La unión, el amor, la justicia, la entrega...son las fuentes de la Vida. De esa Vida es de la que debemos preocuparnos; de que el Fin sea de Vida y no de muerte. Para ello se nos pide constancia, perseverancia. Dedicar nuestra existencia a crear Vida, no muerte. 



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