lunes, 1 de mayo de 2017

EL HIJO DEL CARPINTERO


"Y llegó a su propia tierra, donde comenzó a enseñar en la sinagoga del lugar. La gente, admirada, decía:
– ¿De dónde ha sacado este todo lo que sabe? ¿Cómo puede hacer tales milagros? ¿No es este el hijo del carpintero? Y su madre, ¿no es María? ¿No son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas, y no viven sus hermanas también aquí, entre nosotros? ¿De dónde ha sacado todo esto?
Y no quisieron hacerle caso. Por eso, Jesús les dijo:
– En todas partes se honra a un profeta, menos en su propia tierra y en su propia casa.
Y no hizo allí muchos milagros, porque aquella gente no creía en él."

A Jesús, sus conciudadanos no le creer. ¿No es este el hijo del carpintero?
Jesús se nos sigue presentando como el hijo del carpintero. En el inmigrante, el sin techo, el desahuciado, el pobre...Y nosotros seguimos sin creer en Él. Lo queremos ver en el poderoso, en el rico, en el dominador...
Jesús es el hijo del carpintero. Aquella persona con la que nos cruzamos cada día. Aquél que vemos en la televisión en una patera en medio del mar. Aquél que duerme en un cajero o quizá en el portal de nuestra casa o de una iglesia. Nosotros vamos a misa, pasamos junto a él y ni siquiera lo miramos.
No es de extrañar que en nosotros no se produzca el milagro del amor. 

1 comentario:

  1. No es de extrañar que en nosotros no se produzca el milagro del amor.

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