lunes, 31 de julio de 2017

IMPORTANCIA DE LO PEQUEÑO


"Jesús les contó también esta parábola:
- El reino de los cielos se puede comparar a una semilla de mostaza que un hombre siembra en su campo. Es sin duda la más pequeña de todas las semillas, pero cuando ha crecido es más grande que las otras plantas del huerto; llega a hacerse como un árbol entre cuyas ramas van a anidar los pájaros.
También les contó esta parábola:
- El reino de los cielos se puede comparar a la levadura que una mujer mezcla con tres medidas de harina para que toda la masa fermente.
Jesús habló de todo esto a la gente por medio de parábolas, y sin parábolas no les hablaba, para que se cumpliera lo que había dicho el profeta:
Hablaré por medio de parábolas;
diré cosas que han estado en secreto
desde la creación del mundo."

Estas dos parábolas nos dicen que lo que hace crecer el Reino, es lo pequeño. La pequeña semilla de mostaza y la pequeña cantidad de levadura. De la una brota un gran arbusto y de la otra fermenta toda la masa.
Nosotros buscamos lo grande, las acciones importantes, sin embargo, son las cosas pequeñas las que logran que el Reino crezca. Es el trabajo de cada día de personas anónimas, el que hace de este mundo, un mundo mejor. La pequeña semilla y la levadura, son ese amor cotidiano, que no hace ruido, pero que siempre está ahí. Esto es lo que hace que el Reino venga a nosotros. 


domingo, 30 de julio de 2017

EL TESORO Y LA PERLA


"El reino de los cielos se puede comparar a un tesoro escondido en un campo. Un hombre encuentra el tesoro, y vuelve a esconderlo allí mismo; lleno de alegría, va, vende todo lo que posee y compra aquel campo.
También se puede comparar el reino de los cielos a un comerciante que anda buscando perlas finas; cuando encuentra una de gran valor, va, vende todo lo que posee y compra la perla.
Puede compararse también el reino de los cielos a una red echada al mar, que recoge toda clase de peces. Cuando la red está llena, los pescadores la arrastran a la orilla y se sientan a escoger los peces: ponen los buenos en canastas y tiran los malos. Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles a separar a los malos de los buenos, y arrojarán a los malos al horno encendido, donde llorarán y les rechinarán los dientes.
Jesús preguntó:
– ¿Entendéis todo esto?
– Sí, Señor – contestaron ellos.
Entonces Jesús añadió:
– Cuando un maestro de la ley está instruido acerca del reino de los cielos, se parece a un padre de familia que de lo que tiene guardado saca cosas nuevas y cosas viejas."

¿Qué son ese tesoro y esa perla Que cambian la vida de quienes la encuentran?
Estas parábolas son las del Reino. ¿Se trata del cielo? No, porque Jesús nos dijo que el Reino empieza ya en este mundo.
Encontrar el tesoro y encontrar la perla, es encontrarnos cara a cara con Dios. Es descubrir el verdadero sentido de la vida. Eso hace que lo dejemos todo y que, a partir de este momento, todo lo enfoquemos de otra manera.
Es a través de Jesús que encontramos a Dios. A veces, como el tesoro nos puede parecer que es por casualidad. Otras veces, como la perla, por nuestra búsqueda; pero siempre es por la Gracia. La Fe es un don.
Si de verdad hemos encontrado a Dios, nuestra vida debe cambiar totalmente. Todo ha de cobrar un sentido nuevo. Nuestra vida, a pesar de las dificultades y sufrimientos, se ha de llenar de alegría. La alegría de quien ha encontrado el Amor, del que vive para los demás, del que ve a Dios en todas las cosas.
Miremos nuestra vida. ¿Estamos seguros de que hemos encontrado a Dios?¿Vivimos conforme a este encuentro?


sábado, 29 de julio de 2017

LA FE DE MARTA


"Muchos judíos habían ido a visitar a Marta y María, para consolarlas por la muerte de su hermano. Cuando Marta supo que Jesús estaba llegando, salió a recibirle; pero María se quedó en la casa. Marta dijo a Jesús:
– Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero aun ahora yo sé que Dios te dará cuanto le pidas.
Jesús le contestó:
– Tu hermano volverá a vivir.
Marta le dijo:
– Sí, ya sé que volverá a vivir cuando los muertos resuciten, en el día último.
Jesús le dijo entonces:
– Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá;  y ninguno que esté vivo y crea en mí morirá jamás. ¿Crees esto?
Ella le dijo:
– Sí, Señor, yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo."

Lo más remarcable de este texto es la Fe de Marta. Se entera que Jesús llega y sale a su encuentro. Hacía tres días que Lázaro había muerto. Ella sabe que ha llegado tarde para curarlo, pero no pierde la Fe en Jesús: "Pero aun ahora yo sé que Dios te dará cuanto pidas". T Marta acaba con una confesión de Fe, que sólo encontramos en el Evangelio, hecha por Pedro: "yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.
La lección es clara. Si queremos vivir, alejarnos de la muerte, de la auténtica muerte que es el mal, debemos creer en Jesús. Una Fe que es una confianza total. Como lo fue la Fe de Marta.

viernes, 28 de julio de 2017

PALABRAS DEL REINO


"Oíd, pues, lo que significa la parábola del sembrador: Los que oyen el mensaje del reino y no lo entienden, son como la semilla que cayó en el camino; viene el maligno y les quita el mensaje sembrado en su corazón. La semilla que cayó entre las piedras representa a los que oyen el mensaje y al pronto lo reciben con gusto, pero, como no tienen raíces, no pueden permanecer firmes: cuando por causa del mensaje sufren pruebas o persecución, fracasan en su fe. La semilla sembrada entre espinos representa a los que oyen el mensaje, pero los negocios de este mundo les preocupan demasiado y el amor a las riquezas los engaña: todo eso ahoga el mensaje y no le deja dar fruto en ellos. Pero la semilla sembrada en buena tierra representa a los que oyen el mensaje y lo entienden, y dan una buena cosecha: son como las espigas que dieron cien, sesenta o treinta granos por semilla."

El miércoles os dejé mi comentario a esta parábola . Hoy os copio el que hace la web Koinonia (Servicio Bíblico Latinoamericano):
La palabra del reino está siendo sembrada en todos los campos de la vida y de la historia. No hay lugar, no hay terreno humano donde no se esté sembrando la palabra del reino. Si el reino es el secreto oculto en la historia pero activo y en movimiento, no hay situación humana ausente de esta siembra de la palabra. Dios es palabra sembrada en la historia desde la creación del mundo porque el mismo mundo fue creado por la palabra. Hay palabra de Dios hasta en las rocas. El problema es cómo están preparados los terrenos para acogerla. Jesús pone varias experiencias de terrenos no preparados. Hoy podríamos alargar esa lista de terrenos no aptos para acoger palabras del reino. Vivimos en un mundo inundado de palabras, imágenes, consejos comerciales, noticias de deportes, noticias de gente famosa, pero, ¿dónde y cómo escuchar la palabra del reino? ¿Como Iglesia, anunciamos de verdad palabras del reino?

jueves, 27 de julio de 2017

ENTENDER A JESÚS


"Los discípulos se acercaron a Jesús, y le preguntaron por qué hablaba a la gente por medio de parábolas. Jesús les contestó:
- A vosotros, Dios os da a conocer los secretos de su reino; pero a ellos no. Pues al que tiene, se le dará más y tendrá de sobra; pero al que no tiene, hasta lo que tiene se le quitará. Por eso les hablo por medio de parábolas; porque ellos miran, pero no ven; escuchan, pero no oyen ni entienden. En ellos se cumple lo que dijo el profeta Isaías:
‘Por mucho que escuchéis, no entenderéis;
por mucho que miréis, no veréis.
Pues la mente de este pueblo está embotada:
son duros de oído
y han cerrado sus ojos,
para no ver ni oir,
para no entender ni volverse a mí
y que yo los sane.’
Pero dichosos vosotros, porque tenéis ojos que ven y oídos que oyen. Os aseguro que muchos profetas y gente buena desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; desearon oir lo que vosotros oís, y no lo oyeron."

Está claro, que tanto ayer como hoy, hay gente que no entiende a Jesús. Y es que para entenderlo se han de tener unos ojos diferentes, que nos ayuden a ver más allá. Se han de tener unos oídos distintos, que nos ayuden a escuchar más allá de los sonidos.
En realidad, para entender a Jesús, hay que ser su discípulo. Hay que seguirle a Él. Porque es viviendo sus palabras que podemos entenderlas. No son los más doctos, ni los más inteligentes los que lo comprenden. Son los que saben vivir siguiéndole y ponen en práctica lo que escuchan  


miércoles, 26 de julio de 2017

CULTIVAR AMOR


"Aquel mismo día salió Jesús de casa y fue a sentarse a la orilla del lago. Como se reunió mucha gente, subió Jesús en una barca y se sentó, mientras la gente se quedaba en la orilla. Y se puso a hablarles de muchas cosas por medio de parábolas. Les dijo:
- Un sembrador salió a sembrar. Y al sembrar, una parte de la semilla cayó en el camino, y llegaron las aves y se la comieron. Otra parte cayó entre las piedras, donde no había mucha tierra; aquella semilla brotó pronto, porque la tierra no era profunda; pero el sol, al salir, la quemó, y como no tenía raíz, se secó. Otra parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron. Pero otra parte cayó en buena tierra y dio una buena cosecha: unas espigas dieron cien granos por semilla, otras dieron sesenta y otras treinta. Los que tienen oídos, oigan."

Las parábolas, y concretamente esta del sembrador, son tan conocidas, que corremos el peligro de pasar por encima de ellas sin meditarlas.
Reflexionaremos hoy sobre la parábola del sembrador, considerando que la semilla que Dios quiere que arraigue en nuestro corazón para dar mucho fruto, es el amor.
Dios reparte amor a todos por igual. El que arraigue o no en nosotros depende de nuestro corazón. Si nuestro corazón no está atento, vendrá cualquiera y se llevará el amor, sin que nosotros nos demos cuenta.
Si no cuidamos el amor cada día y lo dejamos que brote, pero no hacemos nada para que crezca, morirá pronto quemada por los problemas.
Si el amor lo rodeamos de nuestro egoísmo, lo utilizamos como posesión del otro y no dejamos crecer, ni ser ellos mismos a los que amamos, nuestro ego lo ahogará. Creeremos amar a los otros, y, en realidad, sólo nos amaremos a nosotros mismos.
Es en un corazón bueno, abierto, libre de egoísmos, donde crecerá el amor con toda su fuerza y dará mucho fruto. 

martes, 25 de julio de 2017

CARRERISMO



"La madre de los hijos de Zebedeo se acercó con ellos a Jesús, y se arrodilló para pedirle un favor. Jesús le preguntó:
– ¿Qué quieres?
Ella le dijo:
– Manda que estos dos hijos míos se sienten en tu reino uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.
Jesús contestó:
– No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa amarga que voy a beber yo?
Le dijeron:
– Podemos.
Jesús les respondió:
– Vosotros beberéis esa copa de amargura, pero el sentaros a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde a mí darlo. Será para quienes mi Padre lo ha preparado.
Cuando los otros diez discípulos oyeron todo esto, se enojaron con los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo:
– Sabéis que, entre los paganos, los jefes gobiernan con tiranía a sus súbditos y los grandes descargan sobre ellos el peso de su autoridad. Pero entre vosotros no debe ser así. Al contrario, el que entre vosotros quiera ser grande, que sirva a los demás; y el que entre vosotros quiera ser el primero, que sea vuestro esclavo. Porque, del mismo modo, el Hijo del hombre no ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida en pago de la libertad de todos."

El Papa Francisco ha advertido a sacerdotes y eclesiásticos que no caigan en el "carrerismo". En tomarse su vocación como un camino para ascender socialmente, para obtener poder y dinero. Era lo que pretendía la madre de Juan y Santiago. Quería que hicieran carrera; que fueran los primeros del Reino.
Pero a Jesús no le interesan los ambiciosos, sino los sencillos.
Seguir a Jesús no es escalar puestos. Es beber su cáliz, es decir, seguir su camino de entrega total, hasta la muerte.
Para Jesús el grande es el servidor. Nosotros, ya en el siglo XXI tras su muerte, seguimos buscando ser importantes. Queremos que hablen de nosotros. Buscamos puestos de mando, de influencia en la sociedad. Defendemos privilegios...Es triste, pero no hemos entendido nada. 

lunes, 24 de julio de 2017

LA SEÑAL


"Algunos de los fariseos y maestros de la ley dijeron entonces a Jesús:
– Maestro, queremos verte hacer alguna señal milagrosa.
Jesús les contestó:
– Esta gente malvada e infiel pide una señal milagrosa, pero no se le dará más señal que la del profeta Jonás. Porque así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del gran pez, así también el Hijo del hombre estará tres días y tres noches dentro de la tierra. Los habitantes de Nínive se levantarán en el día del juicio, cuando se juzgue a la gente de este tiempo, y la condenarán; porque los de Nínive se convirtieron a Dios cuando oyeron el mensaje de Jonás, y lo que hay aquí es más que Jonás. También en el día del juicio, cuando se juzgue a la gente de este tiempo, la reina del Sur se levantará y la condenará; porque ella vino de lo más lejano de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y lo que hay aquí es más que Salomón."

Los fariseos le piden a Jesús una señal. No se dieron cuenta de que estaban ante "la señal". La vida, muerte y resurrección de Jesús es la señal que nos lleva al Padre. Él es el Camino, la Verdad y la Vida.
No hay otra forma de conocer a Dios. Jesús es la Palabra. Una palabra hecha carne. Una palabra vivida. Es a través de lo que vivió, de la forma en que vivió, de su entrega total en su muerte y de su resurrección, viviendo en cada uno de nosotros, en los pobres, en los humildes, la única forma como podemos llegar a Dios. Él es la señal que pedían los fariseos. 

domingo, 23 de julio de 2017

EL BIEN, EL MAL Y EL REINO


"Jesús les contó esta otra parábola:
- El reino de los cielos puede compararse a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras todos estaban durmiendo, llegó un enemigo que sembró mala hierba entre el trigo, y se fue. Cuando creció el trigo y se formó la espiga, apareció también la mala hierba. Entonces los labradores fueron a decirle al dueño: ‘Señor, si la semilla que sembraste en el campo era buena, ¿cómo es que ha salido mala hierba?’ El dueño les dijo: ‘Un enemigo ha hecho esto.’ Los labradores le preguntaron: ‘¿Quieres que vayamos a arrancar la mala hierba?’ Pero él les dijo: ‘No, porque al arrancar la mala hierba podéis arrancar también el trigo. Es mejor dejarlos crecer juntos, hasta la siega; entonces mandaré a los segadores a recoger primero la mala hierba y atarla en manojos, para quemarla, y que luego guarden el trigo en mi granero.’ 
Jesús les contó también esta parábola:
- El reino de los cielos se puede comparar a una semilla de mostaza que un hombre siembra en su campo. Es sin duda la más pequeña de todas las semillas, pero cuando ha crecido es más grande que las otras plantas del huerto; llega a hacerse como un árbol entre cuyas ramas van a anidar los pájaros.
También les contó esta parábola:
- El reino de los cielos se puede comparar a la levadura que una mujer mezcla con tres medidas de harina para que toda la masa fermente.
Jesús habló de todo esto a la gente por medio de parábolas, y sin parábolas no les hablaba, para que se cumpliera lo que había dicho el profeta:
“Hablaré por medio de parábolas;
diré cosas que han estado en secreto
desde la creación del mundo.”
Jesús despidió a la gente y entró en la casa. Sus discípulos se acercaron a él y le pidieron que les explicase la parábola de la mala hierba en el campo. Él les respondió:
- El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre, y el campo es el mundo. La buena semilla representa a los que son del reino; la mala hierba, a los que son del maligno;  y el enemigo que sembró la mala hierba es el diablo. La siega representa el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. Así como se recoge la mala hierba y se la quema en una hoguera, así sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre mandará sus ángeles a recoger de su reino a todos los que hacen pecar a otros y a los que practican el mal. Los arrojarán al horno encendido, donde llorarán y les rechinarán los dientes. Entonces, aquellos que cumplen lo ordenado por Dios brillarán como el sol en el reino de su Padre. Los que tienen oídos, oigan."

Hoy se nos presentan tres parábolas. La primera nos deja claro que en este mundo, bien y mal coexisten. Y que si queremos eliminar el mal, corremos el riesgo de eliminar también el bien.
¿Quién somos nosotros para juzgar lo que es bueno y lo malo? Es muy fácil caer en el error de creer que lo nuestro es lo bueno y lo de los demás lo malo.
Jesús nos dice que los que son del Reino son la buena semilla. En las otras dos palabras nos dice claramente que las semillas del Reino son las más pequeñas. Que una pequeña cantidad de levadura, hace fermentar toda la masa. Queda claro que el Reino es de los "pequeños". Nosotros valoramos lo grande, lo poderoso, lo espectacular. Sin embargo es la pequeña semilla y la levadura, las que dan fruto y hacen crecer el Reino.
Es muy probable que nosotros, en nuestro ánimo de eliminar lo malo, fuese lo "pequeño" lo primero que eliminaríamos. Jesús nos pide que seamos pacientes. Que esperemos a ver los frutos. Jesús espera hasta el final nuestra conversión.  





sábado, 22 de julio de 2017

LAS LÁGRIMAS


"El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, y vio quitada la piedra que tapaba la entrada. Corrió entonces a donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, aquel a quien Jesús quería mucho, y les dijo:
– ¡Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto!
María se quedó fuera, junto al sepulcro, llorando. Y llorando como estaba, se agachó a mirar dentro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y el otro a los pies. Los ángeles le preguntaron:
– Mujer, ¿por qué lloras?
Ella les dijo:
– Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.
Apenas dicho esto, volvió la cara y vio allí a Jesús, aunque no sabía que fuera él. Jesús le preguntó:
– Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?
Ella, pensando que era el que cuidaba el huerto, le dijo:
– Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto, para que yo vaya a buscarlo.
Jesús entonces le dijo:
– ¡María!
Ella se volvió y le respondió en hebreo:
– ¡Rabuni! (que quiere decir “Maestro”).
Jesús le dijo:
– Suéltame, porque todavía no he ido a reunirme con mi Padre. Pero ve y di a mis hermanos que voy a reunirme con el que es mi Padre y vuestro Padre,mi Dios y vuestro Dios.
Entonces fue María Magdalena y contó a los discípulos que había visto al Señor, y también lo que él le había dicho."

Hoy celebramos la festividad de María Magdalena. A ella, se le apareció Jesús la primera tras su resurrección. Porque se quedó junto al sepulcro llorando. El Papa Francisco, en una homilía del 2 de abril del 2013, dijo que María Magdalena es un ejemplo de que, a veces, los prismáticos para ver a Jesús son las lágrimas. Es en los momentos oscuros, cuando tenemos la experiencia de la presencia de Jesús. Las lágrimas nos impiden ver con claridad las cosas físicas, pero nos ayudan a penetrar en los corazones; nos dan otra visión más penetrante. Cuando vemos el dolor ajeno, las injusticias, el sufrimiento y nos emocionamos, es cuando podemos ver a Jesús. La empatía, la compasión, la misericordia con el que sufre, nos preparan para encontrar a Jesús. 

viernes, 21 de julio de 2017

MISERICORDIA QUIERO


"Por aquel tiempo, Jesús caminaba un sábado entre los sembrados. Sus discípulos sintieron hambre y comenzaron a arrancar espigas y a comer los granos. Los fariseos, al verlo, dijeron a Jesús:
– Mira, tus discípulos hacen algo que no está permitido en sábado.
Él les contestó:
– ¿No habéis leído lo que hizo David en una ocasión en que él y sus compañeros tuvieron hambre? Entró en la casa de Dios y comió los panes consagrados, que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes. ¿O no habéis leído en la ley de Moisés que los sacerdotes en el templo no cometen pecado por trabajar los sábados? Pues os digo que aquí hay algo más importante que el templo. Vosotros no habéis entendido qué significan estas palabras de la Escritura: ‘Quiero que seáis compasivos, y no que me ofrezcáis sacrificios.’ Si lo hubierais entendido, no condenaríais a quienes no han cometido falta alguna. Pues bien, el Hijo del hombre tiene autoridad sobre el sábado."

En el mundo de la religión, desde siempre, se da más importancia a las normas, los preceptos, los detalles, que a lo fundamental. Creemos que somos religiosos, porque rezamos mucho, hacemos muchas ceremonias, hacemos ayuno y penitencia, y, sin embargo, olvidamos lo fundamental: la misericordia. El verdadero sentido de la palabra misericordia: entregar el corazón, poner el corazón. 
No es extraño que la gente se aparte de la Fe, cuando ve a personas que hacen gala de ser religiosas, porque asisten a misa, van a procesiones, se confiesan religiosas y sin embargo son corruptas, injustas con los demás y abusan de la gente sencilla.
Jesús ya nos lo advirtió. La verdadera Fe es amar al prójimo, es la misericordia. Lo demás, puede ser mera hipocresía.    

jueves, 20 de julio de 2017

EL YUGO LIGERO


"Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os haré descansar. Aceptad el yugo que os impongo, y aprended de mí, que soy paciente y de corazón humilde; así encontraréis descanso. Porque el yugo y la carga que yo os impongo son ligeros."

Jesús se dirige a todos aquellos que oprime nuestra sociedad. A todos aquellos que se sienten cansados de la vida, agobiados por os problemas. A los olvidados por todos. Los que duermen en la calle, los inmigrante a la deriva, los sin papeles, los desahuciados, las que venden su cuerpo para poder sobrevivir, los enfermos que nadie cura... Él es su refugio.
Jesús sólo nos impone una cosa, su yugo. Es decir, pide que carguemos, como Él lo hizo, con el sufrimiento de los demás. El día que empecemos a hacerlo, veremos que nos sentimos más ligeros, porque en ese momento nuestra vida tendrá su verdadero sentido. El sentido del Amor en el que todos debemos descansar. 

miércoles, 19 de julio de 2017

CONOCER A DIOS


"Por aquel tiempo, Jesús dijo:
- Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has mostrado a los sencillos las cosas que ocultaste a los sabios y entendidos. Sí, Padre, porque así lo has querido.
Mi Padre me ha entregado todas las cosas. Nadie conoce realmente al Hijo, sino el Padre; y nadie conoce realmente al Padre, sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo quiera darlo a conocer."

Jesús nos dice, que el único camino para conocer al Padre, pasa por conocerle a Él.
A Dios no podemos llegar si no es a través de su Encarnación: Jesús. Por eso sólo llegan a Él los sencillos, los que tienen ojos humildes para saberlo encontrar en los pobres, los hambrientos, los que sufren...
El intelectual, el que cree saber, hace mil razonamientos y no llega a encontrar a Dios.
Jesús nos mostró dónde encontrarlo: en los pequeños, en todas partes. Pero hay que tener la mirada pura de los sencillos, de los niños, para saberlo ver.

martes, 18 de julio de 2017

NUESTRA RESPONSABILIDAD


"Entonces comenzó Jesús a reprender a los pueblos donde había hecho la mayor parte de sus milagros, porque la gente no se había convertido a Dios. Decía Jesús:
- ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho entre vosotras, ya hace tiempo que su gente se habría convertido a Dios, cubierta de ropas ásperas y de ceniza.  Por eso os digo que, en el día del juicio, vuestro castigo será más duro que el de la gente de Tiro y Sidón. Y tú, Cafarnaún, ¿crees que van a levantarte hasta el cielo? ¿Hasta lo más hondo del abismo serás arrojada! Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, esa ciudad habría permanecido hasta el día de hoy. Por eso te digo que, en el día del juicio, tu castigo será más duro que el de los habitantes de la región de Sodoma."

Dejando de lado las discusiones de los exégetas, de que si estas amenazas las pronunció Jesús así o no, hay un mensaje muy claro: Los que hemos tenido la suerte de ser bendecidos por la Fe, Los que vivimos en un país "cristiano", los que pertenecemos a una Congregación Religiosa, somos mucho más responsables de nuestros actos, que los que han vivido alejados de una ambiente de Fe.
La misión que Jesús nos ha encomendado es clara. Él nos dio ejemplo curando enfermos, ayudando a andar, a ver...Nosotros, ante los problemas de la sociedad, quizá miramos hacia otro lado. Nos refugiamos en prácticas, ritos y oraciones, mientras olvidamos dónde está realmente Jesús: en el que tiene hambre, el que está desnudo, el que ha de huir de su patria, el perseguido...Es ahí donde está nuestra misión. Ese es nuestro lugar. 



lunes, 17 de julio de 2017

SIGNO DE CONTRADICCIÓN


"No penséis que yo he venido a traer paz al mundo: no he venido a traer paz, sino guerra.  He venido a causar discordia: a poner al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra; de modo que los enemigos de uno serán sus propios familiares.
El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí;  y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que trate de salvar su vida, la perderá; en cambio, el que pierda su vida por causa mía, la salvará.
El que os recibe a vosotros, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. El que recibe a un profeta por ser profeta, recibirá la recompensa que merece un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, recibirá la recompensa que merece un justo. Y cualquiera que dé aunque solo sea un vaso de agua fresca al más humilde de mis discípulos por ser mi discípulo, os aseguro que no quedará sin recompensa.
Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y anunciar el mensaje en los pueblos de aquella región."

Ya dijimos no hace mucho, que Jesús, lo que nos está pidiendo, es que debemos amarle por encima de todas las cosas.
Jesús es consciente de que será un signo de contradicción; porque no hay otro camino, o estamos con Él o contra Él. Es decir, hay dos formas de vivir: pensando sólo en nuestro provecho, de forma egoísta, o vivir entregado a los demás, repartiendo amor.
Jesús quiere que la tierra arda. El fuego que Jesús quiere encender, no es otro que el fuego del amor. Amar al prójimo es amarle a Él, es amar a Dios. Ese es el mensaje de Jesús.

domingo, 16 de julio de 2017

SEMBRADORES


"Aquel mismo día salió Jesús de casa y fue a sentarse a la orilla del lago. Como se reunió mucha gente, subió Jesús en una barca y se sentó, mientras la gente se quedaba en la orilla. Y se puso a hablarles de muchas cosas por medio de parábolas. Les dijo:
- Un sembrador salió a sembrar. Y al sembrar, una parte de la semilla cayó en el camino, y llegaron las aves y se la comieron. Otra parte cayó entre las piedras, donde no había mucha tierra; aquella semilla brotó pronto, porque la tierra no era profunda; pero el sol, al salir, la quemó, y como no tenía raíz, se secó. Otra parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron. Pero otra parte cayó en buena tierra y dio una buena cosecha: unas espigas dieron cien granos por semilla, otras dieron sesenta y otras treinta. Los que tienen oídos, oigan.
Los discípulos se acercaron a Jesús, y le preguntaron por qué hablaba a la gente por medio de parábolas. Jesús les contestó:
- A vosotros, Dios os da a conocer los secretos de su reino; pero a ellos no. Pues al que tiene, se le dará más y tendrá de sobra; pero al que no tiene, hasta lo que tiene se le quitará. Por eso les hablo por medio de parábolas; porque ellos miran, pero no ven; escuchan, pero no oyen ni entienden. En ellos se cumple lo que dijo el profeta Isaías:
‘Por mucho que escuchéis, no entenderéis;
por mucho que miréis, no veréis.
Pues la mente de este pueblo está embotada:
son duros de oído
y han cerrado sus ojos,
para no ver ni oir,
para no entender ni volverse a mí
y que yo los sane.’
Pero dichosos vosotros, porque tenéis ojos que ven y oídos que oyen. Os aseguro que muchos profetas y gente buena desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; desearon oir lo que vosotros oís, y no lo oyeron.
Oíd, pues, lo que significa la parábola del sembrador: Los que oyen el mensaje del reino y no lo entienden, son como la semilla que cayó en el camino; viene el maligno y les quita el mensaje sembrado en su corazón. La semilla que cayó entre las piedras representa a los que oyen el mensaje y al pronto lo reciben con gusto, pero, como no tienen raíces, no pueden permanecer firmes: cuando por causa del mensaje sufren pruebas o persecución, fracasan en su fe. La semilla sembrada entre espinos representa a los que oyen el mensaje, pero los negocios de este mundo les preocupan demasiado y el amor a las riquezas los engaña: todo eso ahoga el mensaje y no le deja dar fruto en ellos. Pero la semilla sembrada en buena tierra representa a los que oyen el mensaje y lo entienden, y dan una buena cosecha: son como las espigas que dieron cien, sesenta o treinta granos por semilla."

El evangelio de hoy nos presenta a Dios como un sembrador que siembra con generosidad. No busca un lugar privilegiado. Siembra en todas parte, incluso allí donde la lógica nos dice que la semilla no puede crecer.
Dios espera pacientemente que la semilla arraigue, crezca y dé fruto.
Nuestra primera obligación es escuchar esa Palabra, meditarla, hacer que arraigue en nosotros y pueda crecer y dar fruto.
Esto nos convierte también a nosotros en sembradores; porque si damos fruto, en el interior de ese fruto, están las semillas, que después también fructificarán.
La prueba de que la Palabra ha enraizado en nosotros, es que producimos frutos. La Palabra de Dios es Jesús.
Si Jesús está en nuestro corazón, debemos transmitirlo a los demás hombres.
La Palabra curaba, expulsaba demonios, consolaba, perdonaba...Estos son también los frutos que debemos transmitir. De sembrados debemos convertirnos en sembradores.





sábado, 15 de julio de 2017

NO TENGÁIS MIEDO


"Ningún discípulo es más que su maestro y ningún criado es más que su amo. El discípulo debe conformarse con llegar a ser como su maestro, y el criado, como su amo. Si al jefe de la casa llaman Beelzebú, ¿cómo llamarán a los miembros de su familia?
No tengáis, pues, miedo a la gente. Porque nada hay secreto que no llegue a descubrirse ni nada oculto que no llegue a conocerse. Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz del día; lo que os digo en secreto, proclamadlo desde las azoteas de las casas. No tengáis miedo a quienes pueden matar el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a aquel que puede destruir el cuerpo y el alma en el infierno.
¿No se venden dos pajarillos por una pequeña moneda? Sin embargo, ni uno de ellos cae a tierra sin que vuestro Padre lo permita. En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de la cabeza los tenéis contados uno por uno. Así que no tengáis miedo: vosotros valéis más que muchos pajarillos.
Si alguien se declara a favor mío delante de los hombres, también yo me declararé a favor suyo delante de mi Padre que está en el cielo; pero al que me niegue delante de los hombres, también yo le negaré delante de mi Padre que está en el cielo."

Jesús nos insiste en que no debemos tener miedo. Y la razón es muy clara: Él está con nosotros.
El miedo nos hace ser cobardes. La cobardía nos impide cumplir nuestra misión. El miedo ha hecho que demasiadas veces los cristianos no hayamos sido sincero a lo largo de la historia. Hemos buscado la tranquilidad, la paz que dan el poder. Y hemos utilizado el miedo para dominar a los demás.
No es el poder el que vencerá nuestro miedo, sino la confianza en Jesús. La verdad triunfará y toda mentira quedará al descubierto. Jesús es nuestro valedor. 
En nuestra vida podemos pasar momentos difíciles, de oscuridad. No sabemos qué hacer. No sabemos qué será de nosotros. Es en esos momentos, cuando debemos recordar que valemos más que los pajarillos, porque, si lo confesamos, Él es nuestro hermano. Él nunca nos abandona.   

viernes, 14 de julio de 2017

ENTRE LOBOS


"Ved que os envío como a ovejas en medio de lobos. Sed, pues, astutos como serpientes, aunque también sencillos como palomas. Tened cuidado, porque os entregarán a las autoridades, os golpearán en las sinagogas y hasta os conducirán ante gobernadores y reyes por causa mía; así podréis dar testimonio de mí ante ellos y ante los paganos. Pero cuando os entreguen a las autoridades, no os preocupéis por lo que habéis de decir o por cómo decirlo, porque en aquel momento os dará Dios las palabras. No seréis vosotros quienes habléis, sino que el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.
Los hermanos entregarán a la muerte a sus hermanos, y los padres a sus hijos; y los hijos se levantarán contra sus padres, y los matarán. Todo el mundo os odiará por causa mía, pero el que permanezca firme hasta el fin, será salvo. Cuando os persigan en una ciudad huid a otra, pues os aseguro que el Hijo del hombre vendrá antes que hayáis recorrido todas las ciudades de Israel."

El evangelio de hoy es muy duro. Ayer Jesús nos enviaba a luchar contra el mal, a curar a la gente, a repartir amor y perdón, y hoy nos dice que seremos recibidos como corderos entre lobos. Que ni siquiera nuestras familias nos entenderán.
A lo largo de la historia, podemos ver múltiples persecuciones. Actualmente los cristianos son perseguidos en Irak, en Siria, en Egipto, en Nigeria...En Europa, ser cristiano no está demasiado bien visto. Hemos olvidado nuestras raíces cristianas.
Jesús nos dice que debemos dejar hablar al Espíritu en nosotros, a través nuestro. Cuando todo el mundo nos aplaude deberíamos peguntarnos si lo que transmitimos es la Palabra o nuestra palabra. Sólo la Palabra del Espíritu podrá amansar a los lobos y convertirlos en corderos. 

jueves, 13 de julio de 2017

NUESTRA MISIÓN


"Id y anunciad que el reino de los cielos está cerca. Sanad a los enfermos, resucitad a los muertos, limpiad de su enfermedad a los leprosos y expulsad a los demonios. Gratis habéis recibido este poder: dadlo gratis.
No llevéis oro ni plata ni cobre ni provisiones para el camino. No llevéis ropa de repuesto ni sandalias ni bastón, pues el obrero tiene derecho a su sustento.
Cuando lleguéis a un pueblo o aldea, buscad a alguien digno de confianza y quedaos en su casa hasta que salgáis de allí. Al entrar en la casa, saludad a los que viven en ella.  Si la gente de la casa lo merece, la paz de vuestro saludo quedará en ella; si no lo merece, volverá a vosotros. Y si no os reciben ni quieren escucharos, salid de la casa o del pueblo y sacudíos el polvo de los pies. Os aseguro que en el día del juicio el castigo de ese pueblo será más duro que el de los habitantes de la región de Sodoma y Gomorra."

Hoy Jesús nos señala claramente cuál es nuestra misión y cómo debemos realizarla.
Como veíamos ayer, nuestra misión es la de combatir el mal, la de curar la de combatir las injusticias, la de mostrar a todos un Dios misericordioso.
Y nos señala con claridad el camino: la gratuidad. No es el camino del dinero, ni del poder, ni de los grandes medios. Es el camino del que con sencillez entrega su vida a los demás y da su mano al que lo necesita. El camino del que quiere cambiar este mundo con el ejemplo de una vida sencilla y amorosa.
¿Por qué no hemos hecho caso de lo que Jesús nos indicó? Llevamos bastón y mochila. Llevamos oro y plata. ¿Nos extrañamos de que el mundo siga sin creer?  

miércoles, 12 de julio de 2017

EL PODER DEL DISCÍPULO


"Jesús llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar a los espíritus impuros y para curar toda clase de enfermedades y dolencias.
Estos son los nombres de los doce apóstoles: primero Simón, llamado también Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y su hermano Juan, hijos de Zebedeo; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el que cobraba impuestos para Roma; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón el cananeo, y Judas Iscariote, el que traicionó a Jesús.
Jesús envió a estos doce con las siguientes instrucciones:
– No os dirijáis a las regiones de los paganos ni entréis en los pueblos de Samaria; id más bien a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.  Id y anunciad que el reino de los cielos está cerca."

Jesús da a sus discípulos el poder de expulsar demonios y curar las enfermedades y dolencias. Esa, y no otra, es la misión que nos da a nosotros. Ser sus discípulos, seguirle, supone ayudar a quitar el mal del corazón del hombre. Significa, perpetuar su misión.
Entre los doce, también está Judas. Nosotros también podemos traicionarlo. Y lo hacemos cuando olvidamos la misión que nos ha encomendado. Cuando, en lugar de ayudar, de amar, buscamos el poder y la influencia. Cuando en vez de predicar un Dios amoroso, predicamos un Dios terrible que castiga y oprime. Cuando utilizamos nuestra misión en nuestro propio provecho.

martes, 11 de julio de 2017

DEJARLO TODO


"Pedro entonces añadió:
– Nosotros, que hemos dejado cuanto teníamos y te hemos seguido, ¿qué vamos a recibir?
Jesús les repondió:
– Os aseguro que cuando llegue el tiempo de la renovación de todas las cosas, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono glorioso, vosotros, que me habéis seguido, os sentaréis también en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todos los que por causa mía hayan dejado casa, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o tierras, recibirán cien veces más, y también recibirán la vida eterna."

Hoy es San Benito, uno de los patrones de Europa. Él lo dejó todo para seguir a Jesús y fundó la orden de los Benedictinos. Su Regla a servido de inspiración para otros fundadores. Los monasterios benedictinos tuvieron gran importancia en el crecimiento de Europa.
Sin embargo, él no preguntó como Pedro qué iba a recibir. Benito sabía que quien lo deja todo por seguir a Jesús, recibe la Vida. Aquí y en la eternidad.
¿Nos atrevemos nosotros a dejarlo todo para seguir a Jesús? Si no lo hacemos, no podemos extrañarnos de que estemos muy lejos de tener la Vida. Dejarlo todo es su precio.



lunes, 10 de julio de 2017

FIARSE DE JESÚS


"Mientras Jesús les estaba hablando, llegó un jefe de los judíos, se arrodilló ante él y le dijo:
– Mi hija acaba de morir, pero si tú vienes y pones tu mano sobre ella, volverá a la vida.
Jesús se levantó, y acompañado de sus discípulos se fue con él. Entonces una mujer que desde hacía doce años estaba enferma, con hemorragias, se acercó a Jesús por detrás y tocó el borde de su capa. Porque pensaba: “Con solo tocar su capa quedaré sana.” Pero Jesús, volviéndose, vio a la mujer y le dijo:
– Ánimo, hija, por tu fe has quedado sanada.
Y desde aquel momento quedó sana.
Cuando Jesús llegó a casa del jefe de los judíos, y vio a los músicos que estaban preparados para el entierro y a la gente que lloraba a gritos, les dijo:
– Salid de aquí. La muchacha no está muerta, sino dormida.
La gente se burlaba de Jesús, pero él los hizo salir; luego entró, tomó de la mano a la muchacha y ella se levantó. Y por toda aquella región corrió la noticia de lo sucedido."

Este evangelio de hoy nos da un gran mensaje: debemos fiarnos de Jesús.
Tanto el jefe de los judíos, un hombre con poder, como la hemorroísa, una mujer despreciada, se fían de Él.
Si nos fiamos de Él, podemos estar seguros de que Él nos devolverá la dignidad, como a la mujer, y no dará la vida, como hizo con la hija del jefe.
Jesús nos hace ser auténticos "humanos". Es Él, el único que da la vida, porque Él es la Vida.
Sí sólo confiamos en nuestras fuerzas, no llegaremos muy lejos. 


viernes, 7 de julio de 2017

SER SENCILLOS (domingo)


Por aquel tiempo, Jesús dijo:
- Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has mostrado a los sencillos las cosas que ocultaste a los sabios y entendidos. Sí, Padre, porque así lo has querido.
Mi Padre me ha entregado todas las cosas. Nadie conoce realmente al Hijo, sino el Padre; y nadie conoce realmente al Padre, sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo quiera darlo a conocer. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os haré descansar. Aceptad el yugo que os impongo, y aprended de mí, que soy paciente y de corazón humilde; así encontraréis descanso. Porque el yugo y la carga que yo os impongo son ligeros."

Los hombres nos hemos dedicado a complicar la religión. Hemos escrito gruesos libros de teología; estudios completos y exegéticos de la Biblia. Sin embargo, Jesús nos dice hoy que son los sencillos los que realmente lo conocen a Él y al Padre.
A Jesús se le conoce, no en los tratados de teología, si no en el Evangelio. A Jesús se le conoce día a día, siguiéndole, imitándole, intentando ser como Él.
Y Jesús nos invita a ser misericordiosos, a ser mansos de corazón, a amar a todos, a buscarlo en los pobres. Y una cosa así sólo pueden hacerla los sencillos. Los orgullosos pierden el tiempo complicando las cosas para que sean difíciles de entender y ellos puedan considerarse "especialistas".
Buscamos a Dios en las estrellas y los sencillos saben que está aquí. Dios se encarnó, se hizo hombre, para que pudiéramos encontrarlo. Y ese Dios encarnado, Jesús, sigue presente en los pobres, en los hambrientos en los perseguidos por la justicia...Fue el mismo quien nos lo dijo.
El día que nos despojemos de nuestro "ego" y quedemos humanamente desnudos, nos daremos cuenta de que Dios está en nosotros, en el otro, en todas partes.


ALEGRÍA (sábado)


"Los seguidores de Juan el Bautista se acercaron a Jesús y le preguntaron:
– Nosotros y los fariseos ayunamos con frecuencia: ¿Por qué tus discípulos no ayunan?
Jesús les contestó:
– ¿Acaso pueden estar tristes los invitados a una boda mientras el novio está con ellos? Pero llegará el momento en que se lleven al novio, y entonces ayunarán.
Nadie remienda un vestido viejo con un trozo de tela nueva, porque lo nuevo encoge y tira del vestido viejo, y el desgarrón se hace mayor.  Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos, porque los odres revientan, y tanto el vino como los odres se pierden. Por eso hay que echar el vino nuevo en odres nuevos, para que se conserven ambas cosas."

Hoy los que se quejan no son los fariseos como ayer, sino los seguidores de Juan. Ellos llevaban una vida muy austera y se escandalizan de la alegría de los discípulos de Jesús.
Pero, ¿Cómo pueden estar tristes si Jesús está con ellos? Los cristianos, muchas veces nos hemos creído que para seguir a Jesús hay que hacer mil privaciones, estar muy serio y huir de la alegría.
A Jesús se le sigue con el corazón. Y no son los ayunos los que nos cercan a Jesús, si estos ayunos no repercuten en aquellos que pasan hambre. La ascética no tiene sentido si no va acompañada de una mística. Es el amor el que nos hace seguidores de Jesús. Por eso un discípulo siempre ha de estar alegre.